martes, 21 de julio de 2015

Autonomías regionales y municipios fuertes para consolidar el desarrollo

Por Alejandro Bautista González (*)

            Actualmente en la mayoría de los países desarrollados del mundo, preferentemente de Europa y América, la característica en común por los que más se identifican dichos países, es precisamente, por su alto grado de desarrollo y crecimiento socioeconómico y cultural que han alcanzado; razón por la que su calidad de vida es inmejorable. ¿Cuál son las razones,principales?

            Muchas son las respuestas que se puede dar a esta interrogante.            Entre otras, señalamos:
1. Los países son gobernados bajo el sistema de un verdadero y efectivo Estado federal, democrático y descentralizado,
2. Las regiones federadas y descentralizadas,dissponen de autarcía, es decir, de fuentes propias de recursos financieros y capital humano para emprender y realizar los proyectos para su desarrollos, regional y municipal,
3. Se manejan con un alto grado de ética y eficiencia gerencial  administrativa,
4. Calificado nivel educativo del capital y recurso humano.
5. Visión clara y precisa en la elaboración de planes y programas para proyectos de desarrollo (nacionales, estadales y municipales), contentivos de cuidadosos estudios de factibilidad, costos y presupuestos, fuentes de financiamiento, cronogramas precisos de ejecución, etc.

Además de lo señalado, la abundancia de municipios en su extensión geográfica constituye punto clave que contribuye significativamente                                                                                                   a su mejor desarrollo; tal es el caso de países como Francia que cuenta con 36.000 municipios, Alemania tiene 8.950, Colombia con 1.120, mientras que Venezuela sólo tiene 335 municipios.

Características y evaluación  del sistema de gobierno en Venezuela

            La vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) de 1.999, establece en su Artículo 4: “La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado en los términos consagrados en esta Constitución, y se rige por los principios de integridad territorial, cooperación, solidaridad, concurrencia y corresponsabilidad”. ¿Ciertamente, se cumple con esta disposición?

            LAMENTABLEMENTE NO. Existe ambigüedad en esta disposición: si el referido art. 4 determina La República Bolivariana de Venezuela es un Estado federal descentralizado”, entonces debe ser “FEDERAL DESCENTRALIZADO” pero el texto que sigue “…en los términos consagrados en esta Constitución” resulta condicionante y contradictorio e a la vez. El constituyente  confirma el exacerbado  centralismo  al dejarle a la constitución y las leyes cualquier otra atribución para el Presidente, haciendo de este funcionario y servidor público un “rey”, en quien se concentra lo divino y humano en el país. Lo que en definitiva se quiere aclarar es, que por una parte se consagra la descentralización en la Constitución, pero en su propio texto se condiciona y se le reconoce  al poder central la mayor parte de las competencias propias de los Estados y los Municipios.
            ¿Existe anarquía constitucional? Ciertamente sí. El régimen militarista que gobierna a Venezuela, actuando conforme a sus propios intereses, ha incorporado unilateralmente a su modus operandi gubernamental y publicidad de Estado, el calificativo de “Gobierno socialista de Venezuela”, expresión esta, no contenida en la actual Constitución Nacional de Venezuela. Así mismo, en los 16 años de mandato transcurridos, ha quitado competencias gubernamentales a las gobernaciones y organismos regionales, contribuyendo de esta manera a una abusiva centralización que va en detrimento del propio desarrollo estadal y municipal,  ignorando flagrantemente lo de “Estado federal descentralizado”.

El federalismo y la descentralización se fundamentan básicamente en un proceso político de redistribución del poder dentro de las estructuras del Estado, para aligerar los procesos administrativos en la búsqueda de mayor eficacia en la gestión pública, y también para permitir la participación ciudadana.

            Las regiones, los estados y municipios de Venezuela, claman por el imperio de las Leyes, la justicia, el Estado federal, la descentralización, la autonomía  regional y el Municipio fuerte para consolidar el desarrollo socioeconómico regional y bienestar ciudadano. Características estas que deben ser plasmadas en el nuevo texto constitucional que ya se pregona a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional.

            A Dios gracias, la propuesta presentada al país por el Movimiento Independiente Democrático (MID), a través del libro “PROYECTO PAÍS, VENEZUELA RECONCILIADA Y DEMOCRÁTICA …VÍA CONSTITUYENTE”, llena las expectativas latentes que permitirán –una vez aprobado- transformar positivamente la realidad de la sociedad venezolana, sustituyendo la “Venezuela dividida, militarizada e improductiva”, por la “Venezuela reconciliada, democrática, desarrollada y productiva” por la que será posible el cambio, con la orientación de un modelo de desarrollo social integral sostenido, que nos incluya a todos.
           
(*) Doctor en Cooperación Internacional, Integración y Descentralización

lunes, 20 de julio de 2015

La Edad del Obscurantismo

Por Luis Manuel Aguana

Si entra basura, sale basura (“Garbage in, garbage out”). Así rezaba una de las sentencias más emblemáticas de nuestra profesión, en aquellos tiempos cuando la tecnología era solo el terreno de unos pocos. Si a un proceso le metes basura a la entrada, solo obtendrás basura a la salida. Y eso fue lo primero que me vino a la mente cuando leí con estupor que los únicos que entraran a la UCV serán los “egresados” de la Misión Ribas (El Nacional, 12/07/2015 Privilegian Misión Ribas en la asignación de carreras en UCV http://www.el-nacional.com/sociedad/Privilegian-Mision-Ribas-asignacion-UCV_0_662933789.html).

Y si, ¡basura! Porque como bien reseña el editorial de El Nacional del 13 de julio de 2015 (Infiltrar las universidades http://www.el-nacional.com/opinion/editorial/Infiltrar-universidades_19_663723622.html) no se puede comparar estudiantes que dedican 40 horas semanales durante un quinquenio para graduarse de bachilleres del sistema educativo nacional, con ese curso de medio pelo de formación express de dos años que insulta el nombre de uno de nuestros próceres mas estimados, a pesar de todas las deficiencias que pueda tener el sistema público de educación secundaria.

En esta época de globalización y conocimiento, cuando los principales valores que se veneran en los países más desarrollados son la excelencia y la calidad de sus universidades, quienes gobiernan en Venezuela se esfuerzan porque del traumado sistema universitario salga basura. Lo único que les falta a estos “revolucionarios” es apilar los libros de la Biblioteca de la UCV y prenderles fuego, emulando lo que hicieron los nazis en 1933.

Y lo más grave es que no lo hacen para democratizar el ingreso de los que menos tienen sino con fines de someter a nuestras universidades a su control, violando una vez más la Constitución y la autonomía universitaria.

Si ya el sistema universitario a duras penas funcionaba y en algunas partes ya dejo de funcionar, con la educación media en crisis, ahora definitivamente colapsará. Esa es la mentalidad atrasada de quienes en mala hora llegaron al poder en Venezuela.

¿Cómo parar esta destrucción sistemática de lo que se había construido desde la extinción de la malaria en Venezuela? Si se sigue por esta vía llegaremos a las condiciones existentes a la llegada de los españoles. Mucho daño producto de la ignorancia y apetito de poder...

Podría bien decirse sin equivocarnos mucho, que esta época podría ser llamada la "Edad del Oscurantismo" venezolano. Un salto atrás de muchos años en nuestro desarrollo. Inclusive, esta época es mucho más oscura que la que se vivió con Juan Vicente Gómez, donde al menos los ministros eran los más educados pero al servicio del dictador ¿Que hacían los que más sabían en las épocas de barbarie del mundo? Se encerraban en monasterios, que no era otra cosa que aislarse de tanto horror e ignorancia.

Pero en esta época de barbarie a la venezolana, los que más saben no se aíslan como en la edad media, huyen. Y en este caso por el aeropuerto de Maiquetía (ya habíamos reseñado que han salido más de millón y medio de personas del país, Estudio de la Comunidad Venezolana en el Exterior, UCV-Infografía de El Universal, https://twitter.com/RobertoSmithP: “180.000 PhDs y 700.000 con maestría se ha ido porque Venezuela no les da un futuro. Así se arruina un país”).

En este punto ustedes me dirán: ¿y entonces? ¡No estás diciendo nada nuevo!... Es verdad. Tal vez lo nuevo deba ser la actitud que tengamos aquellos que creemos que el conocimiento es la base del desarrollo de cualquier país para el futuro. Que sin gente educada, por más que el petróleo llegue a 1000 dólares el barril este país no tendrá ese futuro. Que sin importar las  riquezas que tenga Venezuela, sin gente que no sepa cómo aprovecharla, vendrán otros de afuera a hacerlo por nosotros pero para su beneficio. Ese es el daño más grave que nos está causando ese drenaje de personas educadas hacia el exterior y ahora aumentado con la producción de nuevos y deficientes productos de la educación.

Apelo entonces a la necesidad urgente de plantearnos un nuevo modelo de país donde la educación sea de verdad el eje central. Eso es lo que proponemos en el Proyecto País Venezuela (http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/) como uno de los ejes de la nueva Venezuela descentralizada y autosustentada. Vuelvo a repetir y repetir (ver http://ticsddhh.blogspot.com/2013/09/doce-ejes-y-un-destino-7-educacion-para.html): A mi modo de ver, el Eje MAS IMPORTANTE de los Doce del Proyecto País
Venezuela ES LA EDUCACION PARA EL DESARROLLO. Simplemente porque los demás no se pueden ejecutar sin gente con educación. El Proyecto lo resume de esta manera La Educación para el desarrollo permite formar una conciencia de ciudadanía democrática integral en cada venezolano y asumir su responsabilidad social, en sociedad democrática, en la lucha contra el subdesarrollo y la pobreza.”

No se puede esperar que si no se ha tomado en cuenta a la educación como algo en lo que se debe invertir consistentemente, y cuidar celosamente como un buen padre de familia el producto de lo que se ha invertido, traducido en las mejores condiciones para los estudiantes y docentes en todos los niveles, y fomento del conocimiento en todas las áreas, se pueda tener una conciencia de permanencia para asumir la responsabilidad que implica una lucha contra el subdesarrollo y la pobreza. Nadie lucha por una familia que lo trata mal.

No es sólo que las condiciones han empeorado por causa de un sistema de gobierno que rechaza la mayoría de los venezolanos. Es que las condiciones ya eran malísimas antes que ese sistema llegara. Los chavistas lo que hicieron fue agregar la gota necesaria para derramar un vaso que se encontraba lleno. Entonces, estamos siendo testigos de un resultado previsible. Es por eso que ir a las causas vivas del problema es una prioridad insoslayable que no se resuelve con un simple cambio de gobierno. Hay que excavar más hondo.

Por eso cuando hablamos que es necesario un nuevo pacto que reordene nuestra vida política en todos los órdenes, creando las condiciones necesarias para que cada región decida su destino con los recursos y la gente que tiene, no estamos hablando de los delirios de soñadores empedernidos, sino de soluciones concretas a nuestras realidades, siendo la educación la principal de ellas para nuestro futuro. Debatamos ese pacto en una Asamblea Nacional Constituyente Originaria. Debatamos un Nuevo Modelo de país para Venezuela y salgamos de una buena vez de la Edad del Obscurantismo.

Caracas, 20 de Julio de 2015

Twitter:@laguana

El cambio positivo es necesario e ineludible

Por Humberto Acosta R (*)

La grave crisis política-económica y moral que sufre el  pueblo venezolano, ha  conducido al desbaratamiento de Venezuela. El régimen produjo lo inimaginable: el cambio negativo de un país rico, a uno de los países de mayor pobreza en el mundo actual. La presumida  “revolución  chavista” hizo el anti- milagro de cambiar  a una Venezuela de muchos recursos, con muchos problemas, pero  que ciertamente crecía y producìa y un bolívar fuerte, en libertad y democracia, por una Venezuela empobrecida, dividida, atrasada y el bolívar envilecido, cuyos signos del evidente caos se observan  en los ámbitos esenciales de la República. Así, puede resumirse, en lo: Político, ineptocracia, inconstitucionalidad, fractura institucional, ingobernabilidad, militarismo y autocracia. Económico: aparato productivo destrozado, improductividad, inflación, escasez, e intervencionismo oficial. Social: división, exclusión, anarquía, desconfianza, anarquía, anomia, atraso, pobreza, desempleo, servicios pésimos e inseguridad social y ciudadana. Moral: Corrupción hasta los tuétanos, fraude, desconfianza, desesperanza, desmoralización, mentiras y engaños y en las Relaciones Internacionales: colonialismo, aislamiento, desprestigio, entreguismo e incoherencia

El caos no permite encontrar el desarrollo. Tampoco, vivir ni trabajar o  estudiar en paz   con seguridad y esperanza. Adicionalmente, existe la pretensión del gobierno por eternizarse, aplicando represión, ventajismos,CNE parcializado y un  autodenominado Plan de la Patria impuesto,populista e improvisado, fundamentado en un  modelo socio-económico  anti.constitucinal,fracasado, autoritario y militarista, anclado en el  pasado y con un balance sumamente negativo de altos costos.

En tales circunstancias el cambio es necesario e ineludible. El 80% de los ciudadanos, quieren cambio. Hasta la base aún chavista, decepcionada de sus “dirigentes revolucionarios”  y frustrada por los resultados pésimos, también, luce agotada, de tanta corrupción, ineptitud y  promesas sin cumplir, en estos 16 años del régimen. Las últimas marchas, encuestas y otras manifestaciones populares así lo demuestran, sin embargo, para hacer realidad el cambio positivo se necesita, básicamente, la unidad e inclusión de los ciudadanos,  para disponer que la Fuerza Popular, organizada y movilizada, enfrente y  derrote democrática y electoralmente a la Fuerza Gubernamental. Ello significa que la Sociedad Civil y el liderazgo político democrático organizado con Objetivos comunes, pensando más en Venezuela que en intereses personales, de grupos o de partidos, acuerden dos aspectos determinantes, urgentes e importantes:

1º Pacto Social- Político por la Reconciliación y Reconstrucción de Venezuela, con el Proyecto País, como base y 2º Aplicando la Constitución Nacional Bolivariana, discernir y aprobar consensuadamente la Ruta Democrática a seguir en el presente y año próximo, especialmente en el periodo posterior e inmediato de las elecciones parlamentarias. Se necesita interpretar bien  el contexto y saber qué hacer con el malestar y el anhelo de los venezolanos y con el destino  hoy confuso e  indeterminado de la Sociedad, Estado e Instituciones nacionales.

Por consiguiente, lo sensato e inteligente es pactar para  realizar conjuntamente los esfuerzos necesarios a favor de la integración de la Fuerza Popular, potencialmente presente en la Sociedad y sostenida en la Constitución y asumir Iniciativas Populares, con Objetivos superiores y comunes a todos. Objetivos del País y Objetivos inherentes a las comunidades regionales/locales y de los ciudadanos, todos posibles de lograrlos, si dialogamos, debatimos y acordamos, entre todos, la formulación de un Proyecto de País  y la forma en que el mismo pueda ser ejecutado en libertad, democracia y paz.

Este Proyecto de País y Pacto Social- Político,  diseñados y ejecutados, en el marco constitucional, para re-construir la República, en consenso. Ambos instrumentos de política son para la reconciliación e integración de Venezuela cuya realización se garantiza  recurriendo a la conciencia y  responsabilidad ciudadana para utilizar los recursos que  dispone la sociedad nacional, principalmente: Fuerza Popular con Iniciativa, capital humano competente y el clamor por el  cambio y  desplazamiento democrático de los  jerarcas del régimen actual, causantes del caos.Ademas,hay experiencias nacional e internacionales de acuerdos políticos para el restablecimiento de sistemas demòcraticos.Ejemplos referénciales: Chile, España, Colombia y el Pacto de Punto de Fijo,  exitoso para la República Democrática, acordado en 1957, por los dirigentes y partidos políticos de aquel momento.

 Especialmente es fundamental, en el  Pacto, definir el que hacer después de las elecciones parlamentarias de este diciembre, proyectando y  analizando desde ya  los diferentes resultados y escenarios posibles: Ganar con mayoría absoluta o simple o incluso perder dicha Asamblea. Principalmente, conocer, discernir y acordar sobre los diferentes procesos constitucionales que  pudiéramos realizar para los Objetivos referidos: Referéndum, Reforma Constitucional, Solicitud de Renuncia al Sr. Maduro o convocar a un Proceso Constituyente por Iniciativa Popular, invocando los artículos 347  y 348  Constitucionales. Todos, procesos legítimos, viables, cuyas ventajas y desventajas deben ser estudiadas, en función de  seleccionar el más adecuado para garantizar la participación efectiva de los ciudadanos y el logro de los grandes Objetivos Nacionales.  Tenemos que cambiar  positivamente: Por un nuevo y mejor País donde exista  reconciliación, gobernanza, gobernabilidad y   autonomía e independencia de  poderes. Un país federal donde prevalezca la justicia sin impunidad, descentralización, autonomías regionales y el respeto de los DDHH e Instituciones (Universidades, Iglesia, FFAANN, Colegios, Gremios, Sindicatos, Familia, etc.). Cambio positivo   por  la Venezuela que está sufriendo colas, escasez, indignidad e inseguridad. Cambio ineludible por la juventud estudiosa y trabajadora, por un futuro democrático y digno, sin presos ni exilados políticos, por  libertad y desarrollo. Cambio  positivo de régimen y de un modelo equivocado e inconstitucional que después de 16 años mayormente produce… pena, dolor, vergüenza e indignación. Solución si hay. Entonces, vamos a su encuentro con la fuerza popular organizada y movilizada, con firmeza  y FE.

 (*) Profesor Universitario.Ex.Rector UNET

sábado, 11 de julio de 2015

Hablando de Repúblicas, la cuarta fue la primera

Por Rafael Grooscors Caballero

Una de las características mejor identificadas de los regímenes totalitarios, es la del uso del engaño y la mentira para alterar los hechos históricos y “acomodar” el pasado a sus propósitos de control social. El común amigo, Eddy Ramírez, escribe hoy sobre lo que estima más conducente para enfrentar con éxito, en cualquier escenario, a la pretendida “revolución” gobernante. Al respecto, entre otras cosas, tanto o más importantes, recomienda poner en blanco y negro la verdad de las realizaciones y avances logrados por los regímenes democráticos, durante los “cuarenta años” de la llamada “cuarta República”, conceptualmente destruida por los seguidores de Hugo Chávez, a partir de 1999, cuando aparentemente comienza la “Quinta República”, promovida como “socialismo bolivariano” y tras el lema que impuso en Cuba el famoso “Ché” Guevara: “Hasta la victoria siempre”. Pero se equivoca Eddy Ramírez al no aclarar la definición numérica, por cuanto la “cuarta” fue la “primera” en el orden civil y la “quinta” una más en su definido carácter “militar”. Y esta ha sido, probablemente, la mayor mentira, el engaño más artero, de los supuestos socialistas gobernantes.

Venezuela, como República independiente, se forma a raíz de la separación de la Capitanía General de Venezuela, creada por la Corona española en 1777 e integrada por tres grandes gobernaciones: Cumaná, Caracas y Maracaibo. Separación consolidada por los hechos gloriosos del 19 de Abril y del 5 de Julio de 1810 y 1811, respectivamente. Al estallar la guerra, primero bajo el mando del Generalísimo Francisco de Miranda y luego bajo la égida de El Libertador, Simón Bolívar, la naciente República se va acercando a un inicio integrador, en Suramérica, al proponerse “La Gran Colombia”. No obstante, una sucesión de acontecimientos que escaparon al dominio de su inteligencia creadora (Miranda, Bolívar) nos llevaron a otra separación, como en una “nueva independencia”, del constructivo intento bolivariano, para hacer causa histórica por cuenta exclusiva nuestra. De manera que, formalmente, la “Primera República de Venezuela”, se forma, se organiza, a partir de 1830,  bajo la Presidencia del General José Antonio Paéz, el “Centauro de los Llanos”, heroico acompañante de Bolívar en Carabobo. Es decir, en atención a la cualidad principal de su primer mandatario, esa “primera República”, fue militar y no civil.

                Desde entonces, con muy pocas excepciones –el Dr. José María Vargas, Pedro Gual, Manuel Felipe de Tovar, Juan Pablo Rojas Paúl y otros menos importantes o puestos por el caudillo de turno--  la gran mayoría de los Presidentes de la República o de los Estados Unidos de Venezuela, durante 115 largos años, fueron militares y anclaron su prestigio en la fuerza de las armas, hasta la irrupción del 18 de Octubre de 1945, cuando nace la Primera República Civil y se designa, por votación universal, directa y secreta de una mayoría de venezolanos, mujeres y hombres, mayores de 18 años, a Don Rómulo Gallegos, esclarecido escritor a quien debemos el más reverencial  recuerdo. Pero Gallegos apenas duró nueve meses en el poder, habiendo sido derrocado por una logia militar, como para ratificar el carácter “prusiano” de la República de Venezuela e interrumpir el inicio de la causa civil, hasta su restauración histórica, en 1958. Es decir, la Primera República Civil se recupera en ese año, luego del letargo perezjimenista, permaneciendo en nuestra vida pública hasta 1998, cuando emerge, otra vez, la figura de un militar y “cae” esa primera versión gloriosa de nuestra civilidad.  Y esta vez no fue el plomazo de un fusil criminal, en un golpe avieso de primitivo “arrebatón”, sino la voluntad de un pueblo engañado, el cual, con sus votos, eligió, en democracia, a quien estaba desde hacía mucho tiempo, confabulado para acabar con la democracia.

                 Entonces, seamos claros: la llamada “cuarta república”, la que se apaga, otra vez, en 1998, fue, en realidad, la primera y única República Civil que hemos tenido en nuestra historia. La que enseña al venezolano a participar y compartir derechos para labrarse a sí mismo su propio destino, sin que los destellos y estruendos de las armas le den la razón de la sin-razón al más atrevido de los caudillos circunstanciales. Sólo que –y seamos claros una vez más— esa “primera” no fue concebida para moldearse el desarrollo y construir una sociedad agresiva y consciente, en su propósito de crecer y expandirse hacia afuera, hacia el mundo, como unidad productiva capaz de competir con los países más desarrollados.

         Por eso “cae” la República Civil  y sin llamar al pueblo a las armas, práctica usual de caudillos providenciales, quienes la sustituyen, aun cuando hablen un lenguaje pseudo-revolucionario moderno, no esconden las “charreteras” y buscan controlarlo todo –como Paéz, como Guzmán, como Gómez, como Pérez Jiménez--  para acostumbrar a la sociedad, al pueblo, a tenerlos como únicos directores de su destino. La arrogancia, la coacción, el miedo. Por eso son débiles las reacciones frente al capricho gobernante. Por eso parece eternizarse el mandamás “revolucionario”. Por eso se hace difícil “salir de ellos”. Una oposición blandengue, sin propuestas interesantes, repitiendo un discurso atrasado y que no mira, no toma en cuenta, lo que está ocurriendo en el mundo exterior. 

         Independientemente de lo que ocurra en los meses por venir, en las convocadas elecciones de diciembre, Venezuela requiere de la fortaleza de un nuevo enfoque que rete todo lo que quedó en el pasado, incluido “este” presente en “ese” pasado. Un enfoque que revise por qué tanta calamidad a nuestro paso, porqué es tan difícil desarrollarnos, porqué tanta dependencia de otros, cuando la naturaleza nos dotó de lo más esencial para conformar en nuestro suelo una verdadera potencia económica, capaz de vencer cualquier debilidad social que se empeñase en perdurar su presencia: la desigualdad, la miseria, el hambre, los sufrimientos colectivos, todo lo que no tiene por qué regresar jamás a nuestra realidad. Nuestra geografía se llena de sol todo el año y por nuestras tierras corren, abundantes, las aguas de grandes ríos. Bajo esas tierras y esas aguas se esconden verdaderos tesoros naturales, los cuales cada vez más hacen brillar la imaginación de los humanos, pensadores creativos de otras latitudes.

         Entendamos, pues, que la Primera República Civil cumplió su misión y le abrió la puerta a una nueva versión de su esencia: la Segunda República Civil, la que tiene que plantearse el futuro en términos muy diferentes a lo que se hizo setenta años atrás. La recurrencia “militarista” en la dirección del país es una secuela infortunada de un “presidencialismo” que promueve “caudillos” y “jefes únicos” que desprecian el aporte de los otros. Tenemos que expandirnos y hacernos presente en el mundo. Debemos dejar de depender de factores esclavizantes, económica, social y políticamente, como lo ha sido el petróleo en el último siglo. Tenemos que diversificar nuestra producción independiente, competir y generar renta externa, para superar crisis artificiales como la de estos días, consecuencia de la ignorancia y la improvisación de nuestros gobernantes. Tenemos que hacer de cada uno de nuestros estados –llenos de sol, llenos de agua, llenos de tierra— promisoras unidades productivas, capaces de gerenciarse de manera autónoma. Tenemos que gobernarnos todos para todos. Debemos ir ya a una Democracia Parlamentaria, a través de la cual el pueblo se gobierne a sí mismo, a través de sus representantes directos y no dependa su suerte de los caprichos de un poderoso afortunado. Autonomía regional, democracia parlamentaria, generación de renta externa, productividad, competitividad, acento en el esfuerzo colectivo, tienen que completar el lenguaje de quienes nos guían, insistiendo en los valores tradicionales de la democracia: la libertad, la justicia social, la fraternidad entre iguales y el discurso alentador, lleno de esperanzas y consciente de que Venezuela será otra, en la necesaria e inminente implantación de la Segunda República Civil, hacia la cual ya avanzamos, a pasos agigantados.

grooscors81@gmail.com