lunes, 16 de octubre de 2017

HIPERINFLACIÓN Y HAMBRE A FUTURO

"En la heroica Venezuela, sus acontecimientos han sido tan rápidos y sus devastaciones tales, que casi la han reducido a una absoluta indigencia y a una soledad espantosa”
                                                                                                                               SIMÓN BOLÍVAR "Carta de Jamaica"
Formato del Futuro…
  
En sus pronósticos económicos, la OEA, la CEPAL, la FAO y otros organismos internacionales  señalan, en proyección, cómo terminarán en su cierre económico en términos porcentuales  para el año 2017 cada uno de los países de América del Sur. Y para los venezolanos, es lamentable que el único que muestra un cierre negativo con menos 4 puntos sea Venezuela.   Y, adicionalmente, que   las proyecciones para el año 2018 destaquen que la inflación venezolana se ubicará por encima del dos mil por ciento, es decir, el doble de la de este año 2017 y, una vez más, la más elevada del mundo.

Adicionalmente, que los Bancos y las compañías de seguro seguirán acumulando pérdidas, al continuar operando con tasas de interés negativas, mientras puedan aguantarlas entre costos en alza permanente, y un entorno político cada vez más complicado.

Los vencimientos de la deuda externa para el próximo año exceden en $ 4.000 millones a las de este año. La producción petrolera, que  ha venido comportándose  en franca caída y deterioro durante los últimos dos años, de igual manera, no ofrece alternativas para soportar dicha situación. El Gobierno no lo dice, pero desde la Opep hasta la Agencia Internacional de Energía, destacan que el país  ha  reducido la producción petrolera de 2 millones trescientos mil a un millón  ochocientos mil barriles diarios.

Por su parte, las proyecciones de los organismos gremiales venezolanos como   la Industria, el  Comercio y los Servicios, además de los  Agropecuarios, destacan que los resultados previstos para el 2018, llaman a serias reflexiones. Porque   avizoran  un continuo descenso en su producción y  desempeño sectorial. Para ellos, es inevitable que siga incontenible el ya añejo proceso de seguir bajando santamarías y el éxodo de mano de obra calificada desde el campo hacia las ciudades, en procura de condiciones de sobrevivencia individual y familiar.

En resumen, los niveles de producción en todos los rubros alimenticios ya son predecibles, seguirán cayendo, porque no se está haciendo lo debido para cambiar dicho comportamiento. Y en cuanto al caso del petróleo, todo va a depender de cuánto están dispuestos los chinos y los rusos para que se incremente la producción, y que los acuerdos gobierno a gobierno se orienten hacia allí.

Si no mejoran los ingresos y los vencimientos de pagos avanzan por la imposibilidad de su renegociación, a la vez que se hacen sentir con su peso específico las sanciones adoptadas  por los Estados Unidos, el impago puede hacerse presente y obligar a formalizar nuevos acuerdos. Hay quienes creen que renegociar en esas condiciones, puede ser más costoso para el país, pero le permite programar sus pagos a futuro. No obstante, eso no impide la presencia de la gravedad del hecho, además de tener que convivir con el mismo y su peso en el flujo de caja de la nación.

Es inevitable, por otra parte, que en un ambiente signado por dichas características, al sector privado le corresponda asumir parte importante del peor de los costos : el de una mayor indisponibilidad de divisas para que se pueda incrementar la producción de alimentos, medicinas, gasolina, repuestos y equipos entre otros tantos, a la vez que el Ejecutivo asume un mayor control en la posibilidad de conducirlo todo, dadas las características del Gobierno, y su ya conocido empeño en hacerlo a su gusto directamente, apelando al argumento de que es la única manera confiable de  hacer uso eficiente de las divisas disponibles.

Por su parte, a la ciudadanía, al ciudadano de a pie, entre el incremento incontenible de los precios y la imposibilidad de acceder a dichos bienes por sus propias limitaciones en la capacidad de compra, le corresponderá seguir perdiendo peso corporal; continuar registrando drásticamente la falta de comida, la violencia  del hambre; disputándose el reprobable derecho a hurgar en la basura, peleando por ella para satisfacer una necesidad humana, consagrada como derecho en la aún vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Y como colofón del duro cuadro humano y social, las clínicas y los hospitales continuarán con la ya conocida escasez de medicamentos, y sin saber cómo impedir que  la mortalidad  se mantenga en un aumento incontenible.

Venezuela, con unas instalaciones industriales apropiadas para producir cada año más de 250.000 unidades  automotrices, hoy exhibe un parque automotor que cada día luce menor, pequeño.  La flota de vehículos particulares y la de transporte, especialmente  las de transporte público, se aprecian agobiadas. No hay cómo reemplazarlas, ni tampoco repararlas. Los cauchos y los repuestos se hicieron incomprables. De ahí que ya no sorprenda que, por diferentes partes del país, se vean camiones de carga transportando pasajeros como si fueran ganado, montados en los camiones de barandas, o en los conocidos como ganaderos o perreras.

Este lamentable y triste panorama es real. No es cuento.  Y cualquier pulpero con libreta en mano, puede dar fe del mismo; presentar constancia palpable y abofeteante de lo que quedó de la otrora Venezuela de los ingresos petroleros abundantes.

Dirigentes políticos  al frente de la administración del Estado, como de quienes afirman ser opositores, tienen que aceptar  que el país marcha por un  mal camino. Que se salió de los cauces de  la formalidad administrativa y productiva, para concluir ante una realidad que exige cambios de visión del país, de determinación de rumbo y  reformulación integral de la Nación.

Los cambios que necesita Venezuela y por los que clama su ciudadanía, implican revisiones estructurales  y adecuaciones reales en favor de un futuro que demanda apego, trabajo y amor patrio.  Desarrollarlo desde afuera, desde la provincia, hacia el Centro. Caracas es apenas una pequeña porción del país. A Venezuela, hay que  descentralizarla con autonomía regional. Hay que superar el presidencialismo en la historia, olvidarse del populismo y superar la adoración enfermiza del caudillismo

Sí se puede cambiar el rumbo venezolano. Y eso comienza por afianzar el sentido de pertenencia, desarrollar autoestima colectiva, ofreciéndole respuestas reales y sinceras a una mayoritaria población que, históricamente, ha sido utilizada en la eterna distribución de esperanzas, a cambio de seguimiento y de la garantía de la distribución de una riqueza que no se produce. Hay que producir riqueza a partir del trabajo bien concebido y gerenciado. Y construir soluciones verdaderas en beneficio de las actuales y futuras generaciones, la mayoría de las cuales cargan hoy con el peso de una culpa y el costo de un fracaso, aun no siendo responsables de lo que hoy se vive y se siente. 

Múltiples análisis sobre el presente venezolano perfilan salidas ajenas a lo que respalda la población, y que decenas de países rechazan, porque aún abrigan la esperanza de que en Venezuela se produzcan soluciones no violentas. Las ambiciones personales, definitivamente, no pueden continuar  siendo la bujía y la brújula de quienes ofrecen opciones, pero que se resisten a no hacer de la política el instrumento apropiado para ir a la  conquista de las soluciones.

En Latinoamérica, diversos países han definido y conducido sus cambios transitando el doloroso proceso de la muerte de miles de sus amigos, vecinos, compatriotas, a la vez que confiaron que esa evolución era posible entre el  odio y la revancha, a cambio de más odio y venganza. Y Venezuela no puede ni debe incurrir en ese equívoco.

Varios de esos países, es verdad,  se reencontraron con nuevas formas de vida, trabajo y producción, pero su liderazgo asumió que llegar hasta allí, implicaba desprendimiento, sacrificio y dedicación a promover dicho cambio. No a tratar de alcanzarlo, para luego usufructuarlo construyendo más y nuevos engaños.

Bastaría con comparar los balances de las economías de los países del Continente, con los que hoy muestra Venezuela a finales del 2017 y que proyecta para 2018, para identificar naciones triunfadoras, gracias a lo que hizo posible  una dirigencia política y un liderazgo productor y productivo, dispuesto a dedicarse a su país y a los suyos.
Egildo Luján Nava
Coordinador Nacional de Independientes Por el Progreso (IPP)

SIN PREVIA CITA: SIEMPRE LO ADVERTI


Miren aquí mañana viene Simón Bolívar de candidato por la oposición y sale trasquilado de una vez.

Hola que tal mi gente,  la crítica —ya lo he dicho aquí—, cuanto más negativa, mejor. El saber bien aquello que rechazo no me obliga —sólo eso faltaría— a saber qué es lo que quiero en su lugar.

Esta vez, sin embargo, sucede que no me limito a hacer astillas lo que detesto y arrojarlo, sino que, por una vez, tengo una propuesta alternativa, aunque dicha propuesta haya parecido a más de un amigo “irrealizable”, compasivo eufemismo para designar lo que se considera de plano delirante.
Toda historia es una leyenda. Una mistificación. Pero la de Venezuela lo es más. Sin duda alguna. No soy yo, somos muchos los que no sabemos por dónde entrarle, incluyendo un buen número de amigos míos, que alguna vez fueron cercanos.
Hoy quiero dar por terminada esta reflexión interminable, aunque obligatoriamente volverá a aparecer de manera recurrente una y otra vez. El problema y las dificultades siguen ahí, y por lo tanto el esfuerzo colectivo de unos por agravarlas y de otros por enfrentarlas y resolverlas, también deben permanecer presentes, incólumes, activas y prestas. Aunque sea desde el modesto papel de una página de periódico. La realidad pasa por la conciencia o a menudo, ay, por la inconsciencia.
Albert Einstein dijo alguna vez que si las abejas desaparecieran, a la humanidad le quedarían cuatro años de vida. Einstein no era biólogo ni ecólogo, pero en general sabía lo que decía. Su pronóstico/advertencia tiene que ver precisamente con la concatenación complejísima de las distintas formas de vida sobre nuestra esfera voladora.
Visto los resultados del domingo 15 de octubre no queda más que el asombro, por no decir otra palabra, quien se explica que en un país con la inflación más alta del mundo, con los alimentos y medicinas que no se consiguen, una inseguridad campante, hospitales que dan pena, el problema del dinero en efectivo, profesionales que se mataron estudiando vendiendo cafecitos en la calle y vagos que nunca han hecho nada en tremendas camionetotas y de paso se hacen llamar señores, y un largo etcétera de problemas, salga el gobierno ganando y de paso bien fortalecido, mientras Tibisay este en el CNE bajo la supervisión de Jorge Rodríguez aquí no hay que hacer, miren aquí mañana viene Simón Bolívar de candidato por la oposición y sale trasquilado de una vez, ya le tienen montado todo para que no gane, todos sabemos que estamos en algo bien raro, que eso no tiene explicación ni para Einstein.
Amigos hoy quiero que sepas que es la conjugación de varios factores, por supuesto el cínico gobierno, pero también su oposición y bastante que aquí lo dije, es mas hasta me atreví a decir cuáles eran los resultados, por lo cual recibí una cantidad de improperios que al contrario para mi eran piropos porque yo sabía lo que venía, siempre con 2 semanas de antelación les digo lo que va a pasar, pero como yo no soy de la MUD a mi no me tenían que hacer caso.
No me ufano de ver la realidad ni me burlaría jamás de una persona estafada. Al contrario. Menos mal que la palabra escrita deja huella.
 Quien compra un juego, compra también sus reglas, su tablero y sus consecuencias.
 Que si la compra de votos, que si las maquinitas, los cuadernos de votación... Entendidos. Pero a una coalición que dice estar blindada como la MUD, a la  que le pueden hacer fraude, obviamente, no puede gobernar.

El resultado es evidente, se friegan el empresario, el apicultor y las abejas. O nos queremos, a los otros y a nosotros mismos, o colaboramos o nos aniquilamos. O amamos a la Tierra o la extinguimos.  O lo entendemos o no: la Tierra no es nuestra, nosotros somos de ella. El actual conflicto venezolano no hace sino modificar los roles de tan mórbida dinámica.

@joseluismonroy

viernes, 13 de octubre de 2017

CUBAZUELA O VENECUBA. DA IGUAL



Bailando al mismo ritmo, nunca no se pierde el paso  
Germán Valdés(“Tin-Tan”)
                                                   
                                                                                                                            Formato del Futuro...                        

Hace más de sesenta años se engendró en Cuba, la Isla más grande del Caribe, un metastásico régimen comunista. Una forma de Gobierno que, con  el transcurrir del tiempo, ha contaminado muchas regiones del mundo, especialmente, las del  Continente Americano.

Los efectos de este tipo de regímenes son parecidos al del consumo de drogas, a decir de especialistas en la materia.  Al principio, genera un efecto bondadoso. Alienta la alegría, la amistad, la hermandad. Prometen el Cielo y El Paraíso. Después nunca cumplen, es cierto. Pero mientras registran la euforia y hacen sentir que son personas de bien, poderosos e irresistibles, se las ingenian para abrirle espacio a la osadía, la agresividad y la violencia. Mejor dicho, a los instrumentos ideales para el sometimiento colectivo y la construcción de la sumisión ciudadana.

Los mismos expertos que formulan la acertada comparación estupefaciente-comunismo, añaden que la ingesta de drogas es costosa. También que sólo es  posible disfrutar de ella,  si se dispone de un bolsillo cargado de recursos, lo suficientemente abundantes o suficientes, como para que permitan el derroche, la buena vida,  y la posibilidad de  comprar y conquistar simpatías.

Como quiera que dineros no ganados tienen vida efímera, entonces, hay que optar por lo ajeno, apelando a cualquier artilugio, a sabiendas de que aquello durará poco, por lo que, inevitablemente, habrá que tomar anticipadas previsiones para el momento cuando propaganda y falsa imagen no sean importantes, mucho menos, convincentes. Ante el derrumbe de las falsas bondades, por supuesto, se hacen presentes los desencuentros de congéneres, seguidores y de adulantes. La vida en soledad extrema.

Estar y sentirse solos es suficiente para  justificar la necesaria apelación a las descalificaciones. Peor todavía, al desarrollo incontrolable de la violencia en una obsesiva facturación emocional en contra de traidores, sin importar que lo sean o no. Lo importante: que faciliten el empleo de sistemas eficientes para destruir, desconocer derechos ajenos. El resultado ante semejante actuación no es otro que el mismo que en todas partes, cuando el comportamiento ha sido el descrito: terminan convirtiéndose en enemigos públicos  y peligrosos de su sociedad y de las ajenas, por lo que, para defenderse, se ven obligados a atrincherarse, a divorciarse de la realidad, hasta que terminan siendo –para fortuna de la humanidad- sentenciados y encarcelados; destruidos moralmente.

Para la década de los 50, Cuba, la próspera Cuba, era considerada, además, la Meca del Turismo de El Caribe. Además, era conocida por su considerable y eficiente producción de caña de azúcar, como de sus famosos  y competitivos  Habanos. Sus habitantes, poseedores de un alto standard de vida, gozaban de incluir,  porcentualmente, la clase media más grande de toda América Latina.

Por su parte, Venezuela, hasta los años 90, fue considerada como la nación más rica de esa misma América Latina.

Al final, ambas sociedades fueron infectadas por el virus de la revolución comunista. Primero Cuba, que promovió y financió  varios intentos de contaminar el Continente, echando raíces en muchos países. Causó mucho daño  -y muertes-  pero no logró su cometido,  quizás porque desestimó las condiciones culturales y geográficas, precisamente en los momentos más importantes para alcanzar su objetivo. Hay casos como los que se sucedieron en Bolivia, y que aún siguen dando de qué hablar. Allí  el ejército capturó y dio de baja el 8 de Octubre de 1967 nada más y nada menos que a Ernesto “Che” Guevara, un guerrillero invasor apoyado, asistido y financiado por el Gobierno cubano.

Antes, ese mismo Gobierno había fijado su objetivo en Venezuela. Pero las Fuerzas Armadas democráticas rechazaron un intento de invasión por la playa de Machurucuto, al este del Estado Miranda el 8 de Mayo de 1967. Es decir, registraron la misma respuesta que se produjo 5 meses después, cuando, creyendo que sería más fácil incursionar y tomar el control de  Bolivia, debieron aceptar la muerte del antes citado emblema de la lucha armada regional. ¿Por las fuerzas armadas bolivianas con la asistencia y apoyo norteamericano?. ¿0 cumpliéndose un objetivo estratégico de parte de su propio compañero Fidel Castro,  al considerarlo un líder en ascenso, con suficiente fuerza como para asumir la exigente tarea del reemplazo?.

La Venezuela de los 80, por su parte, fue sometida a otra serie de experiencias violentas, entre las que se recuerdan con mayor inquietud el célebre “Caracazo” en 1989. Los análisis describen que,    aprovechándose del descuido y de  la apatía política de sus ciudadanos embriagados por el flujo de dinero que ingresaba por la enorme riqueza petrolera, los partidos políticos hicieron que todo terminara  en tragedia. Ellos, sencillamente, descuidaron su función social. Se  convirtieron  en maquinarias electorales con objetivos y ambiciones personales. Y la Cuba de Fidel logró adiestrar y adoctrinar futuros dirigentes venezolanos y de otros países, incluyendo al actual Presidente, para hacer posible lo que sucedería el 4 de Febrero de 1992: promover un intento de golpe de Estado en contra del Presidente constitucional Carlos Andrés Pérez.

Pérez,  Jefe de Estado democrático, asistido y respaldado por las Fuerzas Armadas democráticas, logra frustrar la intentona. Y envía a la cárcel a sus cabecillas, entre ellos al Teniente Coronel Hugo Chávez. Este paga parcialmente su condena por el acto delictivo del que se autodenomina su máximo líder. Fue indultado y liberado el 26 de Marzo de 1994. Salió de la cárcel donde purgaba condena: San Francisco de Yare. Fue posible, debido a una gracia admnistrativa del Presidente constitucional de entonces, Rafael Caldera, quien, así, hace posible que el liberado militar inicie una carrera política que lo convierte en Presidente constitucional de Venezuela en 1999.

Por supuesto, con este militar en rol de Jefe de Estado, comienza la llamada  “Revolución Bolivariana”. Ella luego pasa a ser promovida como Socialismo del Siglo XXI, que después el propio Fidel Castro la definiría  como “Comunismo Puro". Y así Venezuela termina convirtiéndose en una pieza más del tablero político continental. Del que construyeron estratégicamente el Foro de Sao Paulo y el régimen comunista cubano,  y en el que el país petrolero pasa luego a operar como financista de los movimientos  que comenzaron a gestarse en América Latina para confrontar la Democracia. Pero ya no desde las montañas ni con invasiones armadas. Sí desde las entrañas de las propias democracias, en un hábil aprovechamiento del desplazamiento pendular gubernamental de la zona.

Quebrada y  arruinada económicamente, pero también deteriorada moralmente, Venezuela ha terminado siendo el último trofeo del germen comunista metastásico continental  y, posiblemente, mundial. Así luce en pleno Siglo XXI, cuando 2017 avanza a su culminación en poco más de 100 días. En el  país, no abundan los detalles que lo hagan parecer algo distinto a Cuba, su actual y verdadera Metrópoli. Quizás, sí, que son ahora países que, de acuerdo a los hechos, hacen suponer que forman parte de otro tablero político regional. Pero ya no el del Foro de Sao Paulo. Sí de aquel en donde pesan -y mucho- las voces e influencias de los Estados Unidos y la Unión Europea, más allá del peso económico y financiero que hacen sentir el Gobierno de Rusia y el de China Comunista.

Lo cierto e indiscutible: Cuba y Venezuela aparecen hoy ante el resto del mundo hermanadas. No sobresaliendo precisamente por los resultados halagüeños de un comunismo transformador. Sí, en cambio,  ahogándose en el mismo charco y arrastrados por una multiplicidad de gravísimos problemas, entre los que destacan, principalmente, un gran rechazo colectivo  a nivel interno,  y su negación más absoluta de parte de los países vecinos locales y globales democráticos.

Millones de ciudadanos de ambos países figuran  regados por el mundo. Todos huyen del horror y del hambre. No les queda otra alternativa. Es el uso a la legítima  autodefensa, ante causas similares y la mutua fatídica dependencia. Por supuesto, los problemas se convierten en una justificada motivación para la unidad, dentro y fuera de cada territorio. Abundan las causas comunes. Pero habría que buscar ahora la integración de razones que se traduzcan  en el inicio  de la tarea conjunta de superar el momento por el que se pasa. Del grave problema que, definitivamente, es lección verdadera para evitar que se repitan los inicios de todo aquello que terminó convirtiéndose  en “Comunismo Puro”.

Salir de esa metástasis política e ideológica plantea que, como contrapartida, se sueña, se opta y se trabaja por una Democracia para el Siglo XXI. Por una forma de Gobierno que tiene que comenzar por erradicar decisiones y conductas que, en su momento, justificaron –y hasta generaron adhesiones- falsas venganzas y costosas revanchas. Venganzas y revanchas culminaron provocando fracturas sociales y odio; mucho odio. Y con odio y exclusiones, entre distanciamientos, siempre será imposible alcanzar aquello a lo que se tiene derecho: libertad, en un ambiente de real desarrollo económico y respeto constitucional. 

Egildo Luján Nava
Coordinador Nacional de Independientes Por el Progreso (IPP)

SIN PREVIA CITA: Populismo

Por @joseluismonroy


El populismo es un mal endémico de América Latina, pero tan viejo como la degeneración de la democracia griega que devino en demagogia.

Hola que tal mi gente, entre los elementos comunes que tienen los regímenes que hemos llamado populistas destaca lo siguiente: se apela al Pueblo (siempre con mayúscula) como un ente único, orgánico y coherente que tiene una sola voluntad que jamás se equivoca. Se define a partir de antagonismos; las élites (políticas, económicas y/o sociales) que se enfrentan al Pueblo y sólo parecen existir para fastidiarle. Anima a los regímenes populistas la ambición de restituirle al Pueblo su suprema soberanía. Existe la ilusión de que, una vez entendida su auténtica voluntad, implementada por el mesías, todos los males pueden ser solucionados por sus virtudes y su voluntad. El líder siempre tiene un papel principal, siervo del Pueblo.
Si bien en el siglo pasado la mayoría de los gobiernos populistas y gobernantes mesiánicos parecían ser un fenómeno esencial —pero no exclusivamente— latinoamericano, el siglo XXI nos ofrece amplia evidencia de la aparición del (neo)populismo en países europeos, lo mismo en donde pensábamos que las democracias consolidadas no podrían verse amenazadas por nada, por ejemplo Gran Bretaña, así como en países que fueron icónicos para estudiar la Tercera Ola de la Democratización, tales como España.
Ideológicamente podemos caracterizar ciertos populismos por sus postulados de izquierda, aunque ahora parece que la mayoría se han cargado a la derecha y extrema derecha.
El lenguaje populista apela a las emociones, exacerba las pulsiones nacionalistas, niega el pluralismo, la verdad es una, el Pueblo es uno, la voluntad popular indivisible, y el líder mesiánico, cuya superioridad moral es indiscutible, ofrece al Pueblo la recuperación de un pasado glorioso o, en su defecto, el arribo a un futuro paradisiaco jamás antes conocido.
El corazón antidemocrático de líderes y regímenes populistas está en el desconocimiento del pluralismo social y en la negación de la política como la arena del conflicto de múltiples intereses y visiones en pugna.
El populismo siempre tiene algo de cristología, la verdad es única y el salvador es un iluminado que camina por encima de los múltiples males que asedian al Pueblo, aves que cruzan el pantano y no manchan su plumaje. Los malos son el imperialismo, los migrantes, la globalización, el europeísmo, las otras religiones, el sector financiero nacional o internacional, las élites políticas, la corrupción de esas élites perversas y traidoras. Siempre los otros.
 El populismo es un mal endémico de América Latina, pero tan viejo como la degeneración de la democracia griega que devino en demagogia. Retomemos a Aristóteles y recordemos que la demagogia termina cuando las élites se unen para remover al demagogo que sabe hablar, pero no necesariamente tiene idea de cómo gobernar.
Se nombra a Theodore Roosevelt, de Estados Unidos; Getúlio Vargas, de Brasil; Juan Perón, de Argentina; cruzando el océano Atlántico y transitando varias décadas están el italiano Berlusconi, el francés y la francesa Le Pen y Christoph Blocher, de Suiza, entre otros.
¿Podría Aparecer  Venezuela en los estudios del caso? Sí, por supuesto, por aquí pasó uno que se transformo en el más grande de todos los populistas, y que defraudo a millones que hoy sufren la peor de las crisis jamás vistas en nuestro país.

sábado, 9 de septiembre de 2017

CASE VENEZUELA Mr. Donald Trump, President of the United States of America And Leaders of the Civilized World

 CASE VENEZUELA

Mr. Donald Trump,
President of the United States of America
And Leaders of the Civilized World

The crisis in Venezuela and all the other Hispanic American countries from Mexico to Chile, with slight differences, occurs due to the prevalence of a hyper-presidential, centralized federal political system.

Venezuela is a federation of 23 states, one Capital District and 335 municipalities, which have no political autonomy (except in electing state Governors and municipal Mayors), no fiscal autonomy (except in the collection of taxes in the form of sealed paper and stamps), no educational autonomy (all teachers are appointed exclusively in the Capital, regardless of the region in which they would teach), and no judicial autonomy (all judges and district attorneys are appointed in the Capital provisionally, which means that appointments can be terminated at any time, thus limiting their independence). The states also lack autonomy in law enforcement, road, maritime port, airport, railroad, social assistance and services, and military matters. All of this occurs because the Constitution of Venezuela (year 1999), in its 12th article gives to the President of Venezuela, among other things:  total control of the economic resources in the country, making him the virtual owner of: PDVSA (the country’s oil company and the source of almost the majority of the country’s income), and CVG (an industrial State Holding which controls electricity, iron, steel, aluminium, gold and diamonds, among other things). 

The President of the Republic designates the presidents of those industrial conglomerates and their boards of directors. The President of the Republic is also the Commander in Chief of the Armed Forces and has total control of military promotions, he also designates the President of the Central Bank of Venezuela (who is usually a favourite lackey, and this also happens with every other important post in the country. The President also designates the members of his cabinet with absolutely no control from the other powers, and basically oversees and controls every important economic and political decision, in both internal and external policy, with absolutely no control from the Parliament.

The President distributes at will, via currency exchange control and other means, the oil income with which 98% of industrial machinery is imported, he also controls the distribution of raw materials and other economy services, discriminately denying resources and funding to some, and giving them to others. The consequence of this is the massive ruin of business and enterprise in the country. In 18 years over a billion dollars vanished, and poverty, populism, drug trafficking, violation of human rights, hunger, inflation and corruption are rampant.

If the Venezuelan Government is peacefully replaced with the help of diplomacy and the mediation of civilized countries (USA, Canada and countries of the European Union),  it would be an instant relief and an improvement on the current situation, but it would not be a permanent solution to the root cause of the problem. That is because the same Constitution (1999), or another originated from the fraudulent Constituent Assembly installed by the Government, would still maintain, in the best-case scenario, the same hyper-presidential centralized federal political system, and in the worst one would create something even worse, such as an all-out communist regime. . Regrettably, all the current political leaders in both the Government and the Opposition don’t really want to change the political system in the country, they just want to retain power or obtain it, respectively.

Because of those reasons, a better course of action should be taken.  The United States, Canada and the EU should consider the possibility of advising the eventual next president of Venezuela to promote a simultaneous action directed at resolving the immediate desperate humanitarian situation and also to attacking the structural cause of the crisis, with the institution of a new a legitimate Constituent Assembly aimed at writing a new Constitution that would substitute the hyper-presidential centralized federal political system with a federal and decentralized political system with real autonomy for its regions and with a Parliamentary Government.

Communist countries like Cuba and China, and authoritative regimes like Iran and Syria exercise an unholy influence over Venezuela and other vulnerable countries in order to advance their own political and economical agendas with the help of corrupted government officials who steer the centralized and hyper-presidential political system to their advantage. 

In order to spread and secure the interests of the United States of America for generations to come, it is essential that Venezuela and all the so-called “third world countries” advance to become free, economically developed and socially prosperous nations, and this can only be possible with the institution of a decentralized and parliamentary political system, a proper check-and-balances system in each and every country, a government for the people and by the people of each corner of the World. 

Sincerely yours
Julio Belisario
* El plan Marshall ... (Pag. 67)
http://www.mediafire.com/file/exw8u04ya1qw77k/Libro+-+Crisis+Venezolana+Causas+y+Soluciones+Estructurales.pdf
(Phone celular Venezuela:  0414 7085357)