sábado, 17 de febrero de 2018

SIN PREVIA CITA: BLANCA ROSA MARMOL DE LEON

Talentosa, con ideas propias y carisma

Hola que tal mi gente, la conocí personalmente un 19 de abril de 2016 en la ciudad de Valencia  estábamos en una actividad de la ANCO,  recuerdo que la plaza Bolívar estaba abarrotada de militares, con motivo de la celebración de la fecha ya escrita, pero a pesar de eso, atravesamos la plaza y dimos un grito de libertad, en ese momento la prensa abordo a la Dra Blanca Rosa Mármol de León no iban a perder el momento de hablar con tan distinguida dama de la moral y las leyes de este país,  luego quedamos de que iría a San Carlos y así fue, el 29 de abril tuve  el placer de presentarla en un foro con una gran concurrencia, querían escuchar que pensaba ella de  toda esta crisis que ya estaba instalada y además su solución, contestó todas las preguntas no dejo nada al voleo, la gente se fue complacida,  allí dijo que en este país no había estado de derecho, fue el titular principal de la prensa.

La Dra. Blanca Rosa Mármol de León posee amplia experiencia en el Derecho, siendo la autora de numerosos votos y decisiones que marcan la historia de la jurisprudencia del país. Durante su carrera en el poder judicial es notable la firmeza y coherencia de sus decisiones en diversas áreas del Derecho Penal, estuvo casi 40 años en el poder judicial y salió como magistrada emérita, sin duda alguna una dama de las leyes en este país, la Dra ha estado al lado de mucha gente ha hecho varias giras por el país al lado de los miembros de la ANCO,  buscando una solución para el país en este momento histórico, se de su ahínco por el bienestar de nuestro pueblo, pudo haberse ido tranquilamente a otras latitudes pero ella sigue aquí, empeñada en que las cosas cambien para el bienestar de todos, es amiga de los amigos, cuando recientemente el régimen fue por Don Aristiguieta Granko  allí estaba ella de primera, dándole apoyo a él y a su familia.

 Talentosa,  con ideas propias y carisma que se acrecienta cuando sigue su guión y no el de otros.

Ella tiene una concepción de la política como una actividad de ciudadanos libres y autónomos, en contraste agudo con la política que exige militancia ciega y seguimiento acrítico a las decisiones del líder.
En medio de este desastre en el que se encuentra nuestro país y ante la inestabilida con unas elecciones ilegales, ya que vienen de una constituyente ilegal, sale el nombre de la Dra Blanca Rosa Mármol de León,  para liderar la voz de una consulta nacional hacia  una transición democrática, si, así como lo están leyendo tendríamos por primera vez una mujer al frente de la primera magistratura, este país necesita justicia y quien más que ella para estar al frente de un gobierno que nos lleve a una reconciliación nacional y eso se logra con justicia.
Su mensaje directo puede llegar a millones de ciudadanos que necesitan que le hablen con la verdad y con moral,  entre quienes hemos escuchado a la Dra. Blanca Rosa Mármol de León  reivindicar la política como una actividad que puede y debe ser ennoblecedora, que forma ciudadanía y conocedora de “los grandes problemas nacionales” somos venezolanos  que queremos  la estafeta para un mejor futuro para este país. Ella está convencida del poder de las ideas, de la fuerza de la imagen de una mujer proponiendo una hoja de ruta para un país más justo: ¿cuántas jóvenes  o mujeres destacadas no querrán estar al lado de esta mujer que es un ejemplo a seguir? Encuadrar en lo que tiene que ser la mujer que se dedica al servicio público.
  Conciliadora, creadora de numerosas iniciativas para ampliar derechos y mejorar la calidad de la democracia; una carrera plena de triunfos y retos, nunca se dejó amilanar en el TSJ, siempre dio realce a su labor cuando a la mayoría allí respondía a lo que les dijera el fallecido Hugo Chávez.
 Antes de que haya bases para la especulaciones está el reto de contribuir decisivamente desde la transición  de Gobierno a que este país funcione y no sólo sea un “espacio de libertades”, sino uno donde se  pueda salir de casa seguro de regresar entero y con todas sus pertenencias, que no tenga que enterarse de la manifestación en turno para planear su día, que tenga a la autoridad de su lado para denunciar injusticias o atropellos a la ley. Un país que necesita una ayuda humanitaria, necesita a alguien como ella que está preparada para asumir el reto de llevar las riendas de tan delicada labor transitoria.
El mundo estaría muy complacido de tener que entenderse con ella, la que llevaría el país a lo que será esa nueva Venezuela, una mujer sacaría adelante este barco y entregarlo para unas verdaderas elecciones libres con observación internacional, allí se los dejo y desde ya me pongo a sus órdenes.
#ElLiderEresTu
@joseluismonroy

SÍ HAY UNA SOLUCION Y ES LA CONSULTA CIUDADANA

La  mayoría de las veces, especialmente en  las situaciones más difíciles, el ser humano, en un intento por sacarle provecho a su angustia, tiende a definirse entre un sí o un no, entre blanco y negro, o todo o nada. Es un paso audaz, sin duda alguna. Pero no por audaz, termina en lo mejor. De hecho, la historia de la humanidad está plagada de ejemplos que así lo demuestran. Quizás, porque, al final, se ha olvidado un detalle valioso: la importancia de saber identificar alternativas sustitutivas.

La actitud y conductas terminales, el todo o el nada,  tiende a generar heridas; inconformidades; resentimientos. En tanto que el aprovechamiento de las alternativas sustitutivas, guste o no aceptarlo, abre espacios, oportunidades para la cesión, para la disputa racional e inteligente. Inclusive, para la flexibilidad; la administración gallarda de la victoria; el reconocimiento honroso de las derrotas; el no culto al morbo propio de la sangre ajena. Mejor dicho, el respeto al contendiente o contrincante; no el festín alrededor del dolor de quien se sabe perdedor.

Sin duda alguna, estas situaciones de drásticas definiciones terminan siendo dramáticas. Irremediablemente, además,  traen consecuencias severas: odios y venganzas. Más si las diferencias que se dan y pasan a formar parte de los distanciamientos más drásticos, son entre familias, amigos, o connacionales. Imposible, entonces, que el resultado final no sea siempre muy doloroso.

Venezuela es hoy campo franco para la discrepancia. Y se da y plantea entre  tres grandes bloques: un Gobierno monopartidista que, de repente, se ha convertido en una estructura bicéfala en la que, como hecho curioso, existe una población que dice ser chavista pero que no quiere ser chavista; una serie de organizaciones partidistas alineadas  en el Movimiento de Unidad Democrática (MUD) y un tercero mayoritario, principalmente independiente, y  que se le identifica como la Sociedad Civil.

Los dos primeros pregonan y tratan de convencer que sus acciones y todas sus razones van dirigidas a garantizar la calidad de vida de la  ciudadanía, incluyendo a los componentes de la Sociedad Civil en general; esa misma que sufre terriblemente por la abundancia de desaciertos, de una mala conducción, una nada transparente administración y el aprovechamiento de cargos o del control del poder como pasto fresco para la práctica de la cleptocracia

Por supuesto, son tales grupos los que insisten en sacarle provecho a su oficio, aunque sin lograrlo. De hecho, ninguno de ellos goza del visto bueno ni goza del favoritismo de esa gran Sociedad Civil. Han perdido la credibilidad y confianza de esos Ciudadanos que conforman el 70% y, si no más, de la población electoral. Ellos no tienen el control de las armas; tampoco  del poder de fuerza de choque de que sí gozan las instituciones  que hacen posible el Gobierno o la gobernabilidad. Y, mucho menos, del respaldo de la organización político partidista del segundo grupo. 

¿Qué se han planteado estos dos grupos?. Los primeros, desde luego, retener el poder a toda costa, de la manera que sea. Los segundos, desde luego, hacerse  del poder en los mismos términos que los otros. Y, al unísono, en su disputa,  ambos se han olvidado que el mandante es la Sociedad Civil; la mayoría independiente detrás de la cual se anda y anda, sin calibrar sus motivos y razones para insistir en su autonomía, su independencia, en la práctica de sus libertades para alcanzar sus objetivos.

Es evidente, son dos solitarios convergentes en sus propósitos, que son los mismos, aunque usen vestimentas diferentes. Siendo así, desde luego, ninguno de los dos logrará solucionar el gravísimo problema social que sufre el remanente de los más de treinta millones de ciudadanos que, alguna vez, siguió y soñó con la conversión en aciertos de las propuestas de las autodenominadas fuerzas políticopartidistas.

De hecho, para hacerlo posible, tendrían que trabajar -y mucho- tanto como para sacar a Venezuela del santuario de todos los índices económicos y sociales que describen a nivel mundial  al país de hoy: la nación solitaria en los últimos lugares por mala alimentación y desnutrición,  miseria, seguridad y pobreza, productividad, libertad, institucionalidad, entre otros. Y todo, desde luego,   a la vez que sus autoridades hablan de ser un país potencia, duplicar la producción de petróleo, disponer de recursos materiales y humanos para la competencia continental.

¿Qué hacer con y ante el país si esas siguen siendo las alternativas grupales que, con seguridad y voz autorizada, insisten en ofrecer soluciones siendo minorías?. Formato del Futuro…lo ha dicho, argumentado, demostrado y planteado: el país no depende del acto atrevidamente irracional de golpes de suerte. Porque soluciones existen. Pero no concebidas como actos milagrosos para la capitalización del hecho. Sí, por el contrario, apelando a  los dos elementos ideales para avanzar: la existencia de una Constitución que contempla recursos apropiados para trabajar con base en la disposición de la ventaja racional de la norma; también la actitud decidida de una sociedad que reclama el derecho a ser consultada  para que, a partir de dicha consulta, se produzca la respuesta orientadora.

En atención a dichas opciones, más que por hecho oportuno, se convierte en obligación citar que, en reunión conjunta, la Alianza Nacional (ANCO) le propuso a la Asociación Nacional de Rectores Universitarios (AVERU) y a la Conferencia Episcopal Venezolana, con carácter de urgencia, realizar una consulta al Soberano que permita trazar metas y objetivos, en lugar de celebrar unas elecciones ilegítimas, apresuradas y entre gallos y media noche,  además de fraudulentamente  parcializadas.

Es una seria y bien argumentada propuesta dirigida a construir  una verdadera solución  a la multiplicidad de crisis que agobia a la Nación. Una solución que, por supuesto, no está en dialogar entre partes que no representan más que sus propios intereses; tampoco en conversar a puertas cerradas, fuera del territorio nacional, y configurar un espectáculo al servicio de un Gobierno que agotó sus posibilidades de apelar a maniobras políticas y que, por lo tanto, sabía de antemano que a Dominicana se estaba viajando a sembrar sueños, esperanzas y frustraciones en el mismo saco.

¿Alguien que le hizo seguimiento a dichos encuentros, por ejemplo, escuchó que alguna vez se citó allí detallada y descriptivamente la recurrencia  coherente a las opciones que ofrecía la vigente Constitución del país para encontrar el camino necesario?. Bastaba con identificar como vocera gubernamental a la señora que fue escogida para conformar y dirigir a un grupo de activistas al servicio gubernamental, para intuir  cuál sería el final de todo. Pudiera haber sido ignorado tierra adentro, en la Venezuela del sufrimiento, pero no fuera de Dominicana, en el resto del mundo.

Quizás se le puede calificar de lento, engorroso e inconveniente. Pero quien se autodenomine demócrata, dentro y fuera del país, no puede pensar distinto: la solución definitiva  sólo puede nacer, crecer y convertirse en hecho concreto si se recurre a lo que se necesita. Y eso se trata de consultar al pueblo directamente. ¿ Consultar qué ?. Por supuesto, ¿quién, cómo y cuándo quieren los ciudadanos  que se gobierne al país?. Entonces, al pueblo, a la ciudadanía, que conforma la mayoría absoluta de la población, es a quién se le debe preguntar qué desea que se haga.

De lo que se trata es que quienes no tienen aspiraciones de gobernar, pero sí de asegurarse de quién o de quiénes son los llamados a hacerlo, deben ser los electos para que lo hagan, y que  lo haga bien. En cumplimiento de reglas claras y justas; en obediencia al contenido de proyectos reales y futuristas; con apego a garantías de desarrollo; que rindan cuentas sin permitir desviaciones. En otras palabras, que sean verdaderos servidores, y no cultivadores de espacios de poder para el usufructo del poder en su conjunto. En fin, que cumplan con la Constitución y sin convertir las instituciones públicas en feudos para la felonía y el revanchismo.

Ecuador, ese bello país situado en el centro de la Tierra en el Continente Sur Americano, acaba de darle un gran ejemplo al mundo. Y lo hizo aun siendo  una nación enfrascada en una gran disputa nacional por motivos ideológicos, por cierto,  parecida a la de Venezuela, aunque no tan dramática y ruin.  0ptó por hacer una gran Consulta Nacional de  7 preguntas a su pueblo, y éste respondió dejando claro cuál es su decisión de cómo gobernar el país, y a partir de qué tipo de  condiciones. De esa  manera, se terminó con el odio y las disputas, con las diferencias. Y se pronunció con base en reglas claras y el aporte de una institución electoral que garantizaba el proceso, su desarrollo y sus resultados. En pocas palabras, se pronunció sobre lo que quería y creía que debía suceder con su país, con su Patria.

En Venezuela, donde nadie puede negarse a admitir que existen dos grupos identificados como Chavistas y Opositores, tampoco puede rechazarse, que seguirán aquí y que se trata de venezolanos hijos de una misma Patria. De manera que para no dejar ni crear más resentimientos y odios inútiles, eso es lo que se tiene  que hacer: una gran consulta nacional. Pero siempre asistidos por un equipo u organización electoral, imparcial e independiente políticamente. Asimismo, con la participación de los organismos multinacionales, para garantizar pulcritud en la consulta y sus resultados.

En el país, ya se produjo el 16/7/2017 una gran consulta nacional e internacional. En tan sólo 10 días, quedó demostrado que sí es posible hacerlo. Al proceso, concurrieron casi 8 millones de ciudadanos, y no participó una mayor cantidad por lo corto del tiempo permitido para sufragar y por el limitado número de puntos de votación. Pero, además, votaron los venezolanos en el mundo entero y fue un acto elogiado por todas las naciones democráticas. Fue identificado como un importante ejemplo cívico, donde el conteo y escrutinio electoral lo realizó pulcramente la misma sociedad civil con el apoyo y participación de las Universidades nacionales.

Lamentablemente, la Asamblea Nacional  no le dio cumplimiento al mandato del pueblo, quedando en deuda con el mismo. Se desentendió de él. Y eso obliga a evitar que se incurra en el mismo error; a convertir   en imperativo una nueva oportunidad, a la que también se debe convocar a los organismos internacionales y la Sociedad Civil, para que, una vez más,  sean los garantes de los resultados y de su cabal cumplimiento. 

El  producto de una elección ilegítima y apresurada, como está planteado actualmente, y  sea cual sea el resultado, no hará otra cosa que incrementar el odio y los conflictos  en Venezuela. Pero, además, terminaría  arrastrando  a los tres grandes grupos de electores a una eventual conflagración. Sin duda alguna, si de ganar-ganar se trata, la única salida es, y seguirá siendo, que todos los factores democráticos de la Sociedad Civil organicen una gran consulta nacional que restablezca el rumbo nacional.

Egildo Luján Nava
Coordinador Nacional de Independientes Por el Progreso (IPP)

lunes, 30 de octubre de 2017

SI HAY VOLUNTAD, HAY SOLUCIÓN



“Parece que los pueblos gustan de peligros, y cuando no los tienen, los inventan”
S.Zweig

Formato  del Futuro… 

Es necesario que cese la pugna verbal en Venezuela . Se ha convertido en un recurso inútil, dramático e inconveniente. Se ha apoderado del espacio necesario para el debate y ha pasado a ser un motivo para el odio. Válido entre supuestos derechistas  y autodenominados izquierdistas, llamados a conciliar opiniones y procurar soluciones, pero decididamente ganados a la idea de no entenderse. Terriblemente negativo entre gobernantes y opositores. Causa  para  que el gobierno deje de ocuparse de gobernar y la oposición de velar por la urgencia de aportar ideas que permitan construir soluciones. Las partes que confrontan, sencillamente, ahora sólo  optan por lo más fácil y cómodo: engendrar ataques despiadados dentro de los mismos bandos. 

La ciudadanía afectada considera lo acertado: eso es pura diatriba  ideológica o intereses personalistas y  mezquinos que sólo sucede  en los países más atrasados. También en aquellos radicalmente pobres, en  donde las diferencias de clases sociales son dramáticas y existe una mayoría de la población sumida en pobreza crítica o extrema,  versus un pequeño porcentaje con abundante riqueza.

Esas mayorías en extrema pobreza son las mismas en todas partes: siempre  son fácilmente engañadas con falsas promesas y envenenados con la eterna consigna de que sus penurias son provocadas por el sector productivo; jamás por los errores en los que incurren  los gobernantes de turno. Ellos, mientras tanto,  pregonan una y otra vez la eterna consigna de que  "ser rico es malo", aunque sin precisar a quién se refieren.

Son, desde luego, los mismos que, a mediano plazo, logran  diezmar el tejido productor del país, a la vez que provocan una estampida de ciudadanos generadores de empleo y de riqueza con su esfuerzo.  Poco les importa a dichos propagadores de falsas teorías, tesis o lemas propagandísticos que sus compatriotas se vean obligados a emigrar, en procura de condiciones para conquistar bienestar y seguridad, a la vez que dejan al resto del país entre hambre y miseria.

Su objetivo es el poder  y el control del mismo. No el de servir. Si acaso, el de reactivar, cuantas veces sea necesario, los mensajes dirigidos a  bombardear a los administrados  con ilusiones y promesas de hechos y obras que nunca verán.  Después de todo, lo oculto es el obvio objetivo: esclavizar esa masa indefensa; condicionarla a la dependencia, primordialmente de alimentos y de medicinas, a la par  de una dosis de terror, de miedo y hambre, configurando la tripleta  satánica de dominación.

En este mundo, en el que la revolución tecnológica y de las comunicaciones mundiales  están al alcance del dedo humano, y en el que el consejero Google, Facebook, Twitter y tantos otros nunca fallan, ni las  noticias gozan de escondites seguros, por supuesto, ni tales engaños tienen cabida.

Lo ideológico, sencillamente,  es cosa del pasado. Hoy los problemas, las causas y consecuencias en Venezuela  son las que cada venezolano siente y vive: hambre, escasez, producción en reversa, inseguridad y malestar; pobre calidad de vida. Y cambiar esa percepción, definitivamente, tampoco es posible cerrando medios de comunicación social;  enjuiciando a periodistas; devolviendo a los comunicadores que vienen del exterior.

Las excusas de los enemigos de la patria, de la guerra económica, de la inflación inducida o las amenazas y sanciones del Imperio, además de las “electroiguanas”, los viveros y gallineros verticales o la Venezuela potencia, entre tantas de las muchas causas formuladas, ya no gozan del mínimo interés entre los ciudadanos. Inclusive, la mayoría de los venezolanos no las toma en serio; tampoco las considera digna de la mínima atención.

Según las encuestas profesionales que se realizan en el país, más del 80 % de la población quiere un cambio de rumbo. Apoya la idea de que se establezca un nuevo Proyecto Político apuntalado por un modelo económico que saque al país del ostracismo, del empobrecimiento. Definitivamente, hombres y mujeres quieren y apuestan por una conducción que garantice la consecución de un desarrollo integral. Asimismo, fuera del territorio nacional  los países vecinos, las organizaciones de naciones a nivel mundial y las naciones democráticas, individualmente, critican la situación de violación permanente de derechos humanos; también de las normas constitucionales. Desde luego, que Venezuela no pueda salir de esa condición social y humana, es condenar a una población de más de 30 millones de ciudadanos a mantenerse en su proyección actual: componentes de un país en ruina; arruinado por su propio liderazgo político en funciones de gobierno.

El tiempo sigue su marcha inclemente. Nunca se detiene. La desesperación y angustia ciudadana es cada día mayor. El régimen está equivocado en su conducción; más en su convicción de que puede continuar dirigiendo al país hacia lo indecible, sin tener que asumir el costo político que le corresponde por su error administrativo. Con 20 años de timonel al frente de un barco a la deriva, y negándose a admitir que esa es la verdad que no puede ocultarse, ni anula la verdad ni demuestra capacidad para conquistar un puerto seguro.

La expresión ciudadana  opositora, mientras tanto, imita a quien quiere  sustituir: en los errores; en la negación a aprender de los mismos; a aceptar que en política sólo son posibles  los resultados satisfactorios, cuando se comprenden las realidades y se diseñan estrategias para el trabajo organizado en beneficio de la ciudadanía; de los grupos o grupitos que se dice representar o liderar.

¿Pueden Venezuela y los venezolanos seguir confiando en una  rectoría opositora   que sólo da pasos en falso, porque el factor unitario no termina de convertirse en la añorada  fuerza hegemónica capaz de validar poder inconmovible inspirado en un auténtico sentimiento democrático?.  

El ejemplo o muestra del último desencuentro electoral y su posterior evaluación, definitivamente, ha terminado convirtiéndose en un hecho patético. Se insiste en no admitir una derrota política. Es que también, como en baile de pueblo, todo termina en una contienda entre guapetones y guapetonas, sacando a relucir sillas rotas, frases destempladas, altanerías adornadas por muchachadas, amén de una multivariedad de razonamientos distinguidos por la inmadurez propia de quienes no reparan en la importancia de la prudencia, la inteligencia y la visión plena de a qué se está apostando. 

Lo importante no es sólo participar y competir, cuando las circunstancias así lo plantean. Es no hacerlo sin cuantificar y calificar previamente fortalezas, posibilidades y debilidades. El uso del barniz verbal de ser y sentirse mayoría sin serlo realmente, se tradujo en la totalidad de las derrotas electorales que se les infringieron a los demócratas en la primera etapa de los ya 20 años de lucha y más lucha. ¿ Y es que esa lección tampoco fue aprendida?.

La vigente Constitución de la República Bolivariana mantiene una alternativa para pacificar y sacar el país de esta situación y en paz. Lo expone en su  Artículo 71. El reza lo siguiente:  Las materias de especial trascendencia nacional, podrán ser sometidas a referendo consultivo por iniciativa del Presidente de la República en Consejo de Ministros, por acuerdo de la Asamblea Nacional, aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes; o a solicitud de un número no menor del diez por ciento de los electores inscritos en el Registro Civil y Electoral.

Allí se plantea textualmente que, más allá de lo sucedido, sin restarle importancia y valor referencial  al serio episodio de lo descrito para no continuar reincidiendo en equívocos, con tan sólo captar la firma del 10 % de los ciudadanos dando su aprobación, se puede lograr la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente Originaria, LEGITIMA, con sus bases Constituyentes aprobadas por los Ciudadanos.  Así se lograría la reconciliación y el cambio para Venezuela.

Esto se puede alcanzar de la misma manera que sucedió con la consulta ciudadana del 16 de julio de este año. Entonces, casi 8 millones de ciudadanos respondieron  lo que representa mucho más del 10 % que exige la Constitución en su Artículo 71 y sin contar para entonces con la intervención del Consejo Nacional Electoral. Sí se puede. Y llegar hasta allí, equivale a, finalmente, dejar sin efecto las diatribas y el odio que hoy, lamentablemente, anula esperanzas, sepulta sueños y sigue justificando migrantes y migraciones hacia cualquier parte del mundo.
Egildo Luján Nava
Coordinador Nacional de Independientes Por el Progreso (IPP)