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lunes, 27 de octubre de 2014

Diferencias Constituyentes


Por Luis Manuel Aguana

Las primeras preguntas que hace la gente en nuestros foros, así como los entrevistadores de los medios cuando nos ponen un micrófono por delante, es siempre la misma: ¿En qué se diferencia su planteamiento de Constituyente con el que hace Voluntad Popular? ¿Por qué no están trabajando juntos? Muchas preguntas se han suscitado porque al observar el planteamiento del Proyecto País Venezuela, inmediatamente perciben que lo que ha salido hasta ahora a la calle es diferente. Y lo es...

En primer lugar, lo que VP llama el cambio del modelo político, no es lo mismo que nosotros llamamos de la misma forma. El tema no está en cambiar a los comunistas por demócratas -aunque eso sea una consecuencia-, sino el cambio de las estructuras políticas anquilosadas que hicieron crisis y provocaron, en primer lugar, la aparición de Chávez en 1992 y que terminaron de colapsar en 1998 con su elección como Presidente de la República. Estas estructuras políticas siguen presentes, lo que hace que cambiar un Presidente de la República por otro no haga ninguna diferencia para la solución de nuestros problemas como país. Eso responde de pasada por qué una renuncia o un revocatorio del Presidente no resuelven el problema.

Chávez no fue más que la consecuencia de un modelo de gobernar que se agotó en Venezuela a finales de los años 90 y que no era capaz de resolver los cada vez mayores problemas de una población que buscaba desesperadamente una solución. La respuesta del electorado fue votar por una tercera opción al bipartidismo existente que empeoró exponencialmente los problemas, al punto que el sistema fue víctima del cáncer del comunismo castrista. Y la gente todavía espera una solución que no ha llegado.

Cuando decimos que hay que cambiar el modelo político, no es solo para sacarnos de encima el cáncer del comunismo cubano, sino para establecer un modelo ajustado a nuestra realidad y que nos ayude a solucionar los graves problemas de los venezolanos, poniéndonos en la vía correcta del desarrollo. Y es que ese modelo político que contemplamos ahora no es más que la deformación grotesca de lo que había en 1998, que lamentablemente nunca llegó a evolucionar, debido a las torpezas y la corrupción de nuestra vieja clase política. Como resultado, el modelo devino en un caos que es lo que sufrimos ahora. Eso fue lo que produjo a Chávez, ni más ni menos.

Ahora nos encontramos en una confusión tal, que si no hacemos las cosas de manera correcta, vamos a empeorar significativamente nuestros males. Necesitamos gente con visión política -con P grande- y gran inclinación hacia el beneficio de la comunidad ante el beneficio propio, no oportunistas que busquen el poder porque ven en esta crisis una oportunidad de oro para conseguirlo. Pero lamentablemente, la política venezolana está llena de malandros encubiertos. Nadie sabe quién es quién y no hay nadie en quien confiar. No en vano una gran parte del electorado desconfía de una oposición que está llena de la gente que creó al engendro chavista-comunista y ahora pretenden regresar a responsabilidades de gobierno disfrazados de "demócratas". Un mar de confusión pues.

A la primera pregunta, contestamos que en el Proyecto País Venezuela buscamos un proceso constituyente para Reconstituir al Estado, estableciendo un nuevo sistema que corrija no solo las desviaciones producidas por los comunistas, sino que evolucione hacia mecanismos constitucionales que eviten que vuelva a aparecer un "salvador de la patria", como ocurrió en 1992. Y nuestra propuesta es el Estado Federal Descentralizado.

Esto hay que explicarlo muchísimas veces. A la pregunta del por qué no estamos trabajando junto a VP, la respuesta es que sí lo estamos haciendo, demostrado en el hecho mismo que ambos estamos impulsando esa solución para el país. Los militantes de ese partido en el interior, son los primeros que quieren entender qué significa ese proceso y debaten activamente con nosotros esa solución. Creemos que la Constituyente no es un coto cerrado de ninguna parcialidad política, porque ese esfuerzo que están haciendo no tendrá éxito si no estamos unidos todos, AÚN CUANDO LOGREN RECOLECTAR TODAS LAS FIRMAS!. ¿Y por qué es así?

Porque el tema de fondo no es que hagamos una nueva Constitución. ESO ES LO DE MENOS. La Constitución no es más que la resultante, el papel escrito del acuerdo de convivencia política entre todos los factores de un país, donde se resuelvan las diferencias pacíficamente. Y mientras en el acuerdo estén representados la mayor cantidad posible de protagonistas, incluyendo a la representación chavista electa en comicios transparentes, más durará. Esta es, y tiene que ser, una propuesta que apunta a despolarizar al país.

Si lo hace una sola parte de la sociedad - un partido político, como ocurrió en 1999-, no será más que un papel inservible y el país será tan estable como un volcán en actividad: nunca se sabe cuándo hará erupción. Eso nos pasó en 1999 y no podemos caer de nuevo en el mismo error (aún cuando lo de 1999 fue deliberado, no un error). Chávez hizo SU Constitución con un ardid tramposo y la inestabilidad nos llevó a la crisis del 2002. Al no resolverse un pacto de convivencia social real entre todos los venezolanos, aún continuamos con un país dividido e inestable. Necesitamos RECONSTITUIRNOS  como nación ante el derrumbe institucional, político y moral de Venezuela, de allí el llamado del Proyecto País Venezuela Reconciliada y el llamado de otros como Leopoldo López y su partido para un nuevo proceso Constituyente.

Vale decir que si predicamos la solución Constituyente como el mecanismo idóneo e incluyente para reconciliarnos, mal podremos dejar de lado a todo el mundo y recoger firmas mientras no se ha convencido al país nacional en su totalidad, y al ciudadano común en un esfuerzo previo, por más que estemos apurados de que no terminen de destruir al país.

Nuestra postura antes de recoger la primera firma era, y sigue siendo, incluir a la mayor cantidad de factores en toda Venezuela, CONVENCIENDO  a la gente de esa solución y por qué se necesita. Teniendo CONTENIDO que discutir con la gente. Debatiendo el Poder Originario y el Proyecto en foros, charlas, encuentros, Asambleas de Ciudadanos, con los vecinos y sus dirigentes en los barrios populares en todas las regiones. El equipo del Proyecto País Venezuela se ha estado moviendo en todo el país para esos encuentros, distribuyendo los libros del Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente (que pueden bajarse gratis de nuestro blog http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/). No es una tarea fácil, sin embargo es indispensable. Tenemos tiempo pero a la vez no lo tenemos.

Pero tal vez lo más importante y una diferencia fundamental de nuestro planteamiento es que el Proyecto País es la respuesta al por qué si cambiamos el sistema y la organización del Estado establecido en la Constitución de 1999, en concordancia con un proyecto de un profundo sentido descentralizador, estaremos llegándole a la solución de los problemas de la gente, provocando el cambio esperado de abajo hacia arriba. Mientras más avanzamos, más se convence la gente. Después de eso ya no será un problema de recoger firmas sino del ejercicio de nuestra soberanía.

Caracas, 27 de Octubre de 2014

Twitter:@laguana

Nota: Mi agradecimiento al Sr. Oswaldo Aguirre quien generosamente realizó correcciones ortográficas al texto original publicado, muy pertinentes para un escribidor en permanente aprendizaje del idioma castellano...

lunes, 13 de octubre de 2014

Cadenas de libertad


Por Luis Manuel Aguana

Decía Rosa de Luxemburgo que “El que no se mueve no nota sus cadenas”. Interpreto esta frase así: no te darás cuenta que estas sometido y sin libertad hasta que no haces algo que te haga consciente de ello, como mover tus cadenas... El acto de moverte para arrastrar cadenas exige un trabajo, exige un esfuerzo y posiblemente mucho sacrificio. Si no lo haces, te quedaras derrotado para siempre-y peor aún, sin darte cuenta-, por no decir la palabra que cabe, por lo que el primer paso es manifestarlo....

Uno nunca sabe que tan cerca está de la libertad cuando el trabajo es consistente y sin pausa. "Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe" reza el dicho popular. Pero los venezolanos no estamos acostumbrados culturalmente a eso.... Y es posible que éste sea uno de los aprendizajes más importantes de este periodo de nuestra historia. Nada que perdure se consigue sin un esfuerzo duro y consistente.

Y tal vez esa sea la razón por la cual Dios nos puso en este brete tan difícil. Para que aprendamos de una buena vez que todo lo que es valioso en la vida requiere de un arduo y constante trabajo, en algunos casos con sacrificio incluido.

Algunos en la desesperación quieren resolverlo de una vez, y eso es válido, pero más difícil...Y ojala pudieran lograrlo. Pero otros somos de la corriente realista de la gota china. Andy Dufresne, el personaje que encarnó magistralmente Tim Robbins en la película Shawshank Redemption, basada en una novela de Stephen King, se tardo 20 años para abrir un hoyo hacia su libertad solo con un martillito de geología. Si intentaba escapar por la calle del medio lo matarían sin piedad. Sin embargo el tenía la paciencia, un martillito de geólogo y todo el tiempo del mundo...

Eso no quiere decir que el cántaro no se rompa antes de tiempo y tengamos que pasarnos 15 años más en esta penuria. Eso dependerá del cántaro. Si es débil y de mala calidad, se romperá más fácil y más rápido. Pero si es más duro, igual se romperá pero más tarde, si dejamos la constancia. Si es así, la buena noticia es que se romperá. Pero hay que ser muy consistentes y focalizados.

Siempre he creído que ese cántaro socialista está mal hecho y es de mala calidad. Nació mal y su imposición a los venezolanos es y será muy difícil, cuando no imposible. Solo se sostiene con los reales de la renta petrolera, no del trabajo productivo de la gente. Con menos renta, menos posibilidades de subsistencia.

No está basado en que se construya un sistema sustentable. Sino en el "dame" hoy para para defender tu "revolución" mañana. Pero ¡ojo! Ese esquema clientelar no solo es del régimen. Lo aprendieron muy bien de aquellos que tanto odian, que para desgracia de ellos es lo que al final les pondrá la lápida encima. Y no deseamos volver a ese esquema, aunque estos se vayan.

Ahora bien, algunos me dirán ¿y cuál es el punto? Porque pudiera decirse que son conocidas todas estas verdades pero que nunca ponemos en práctica porque simplemente nosotros "no somos así". ¿Qué hay de malo en querer salir de "esto" ya? Pues que el momento y las condiciones exigen un cambio en nuestra manera estructural de afrontar los problemas. De hecho, esa es una condición necesaria para poder cambiar el sistema. Pasar el interruptor de pueblo a ciudadanos requiere de ese cambio.

Muchísima gente desea salir del régimen, muchas más de la que ellos creen. Sin embargo eso no se logrará sin una labor sistemática a favor de la democracia. El mismo Chávez confesó que se paso 20 años en los cuarteles conspirando, y hasta que no se dieron las condiciones no insurgió. Si bien es cierto fracasó en 1992, ya el daño estaba lo suficientemente hecho que logra luego desarticular completamente a nuestras Fuerzas Armadas. Ese trabajo detallado que hizo en esos 20 años no lo perdió.

Pues bien, les invito a realizar lo mismo. A trabajar de manera sistemática detallada y consistente, pero no para insurgir con las armas como hizo Chávez en 1992, sino para convencer cívicamente, a cada venezolano que nos quiera oír, acerca de un Proyecto que creemos posible para cambiar las estructuras políticas de nuestro país. Y eso es largo y  toma tiempo, como el hueco que abrió Andy Dufresne.

En lo poco que hemos recorrido Venezuela la gente queda convencida después de transmitirles el mensaje del mundo de posibilidades que se abren. No tenemos todas las respuestas pero es un planteamiento novedoso que empodera a los ciudadanos de su propio destino. No vendemos las soluciones mágicas de un Mesías o de un nuevo caudillo, simplemente de las posibilidades económicas, políticas y sociales que se abren si reestructuramos en la Constitución la manera en que se han hecho las cosas por 200 años.

En las presentaciones que realizamos, sintetizamos el objetivo fundamental del Proyecto País Venezuela (http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/) como el logro de un deslizamiento del poder del centro a las regiones, empoderándolas por la vía de un CAMBIO CONSTITUCIONAL, y estableciendo un mecanismo diferente, que ya no de DISTRIBUCION DE RIQUEZA, sino de CREACION DE RIQUEZA. Crear las estructuras necesarias para que el sistema político no administre el “botín” de la Renta Petrolera de la República sino que coordine un sistema federal de responsabilidades compartidas controlado por un Parlamento fuerte, que entregue a los ciudadanos en todo el país el poder y la creatividad para generar riqueza en sus propias regiones. En otras palaras, LA REBELION DE LAS REGIONES.

Esto hay que repetirlo, repetirlo y repetirlo; y explicarlo, explicarlo y volverlo a explicar hasta el cansancio. De cambiar simplemente un gobierno por otro, no se cambiarán las condiciones de vida de los venezolanos, porque el tema no es solo cambiar el planteamiento “socialista-comunista” del régimen, sino de no volver a un sistema agotado donde el Presidente de la Republica es un Rey, administrador de todo y de todos, y de cuyas decisiones dependen la vida o la muerte de los venezolanos.

Eso ameritará quizás pasarse mucho tiempo como un apóstol peregrino por toda Venezuela, y catequizar a muchísima gente. Pero tal vez tampoco sea mucho el tiempo. Esa frase de Rosa de Luxemburgo es la clave: desde el Proyecto País Venezuela estamos abriéndoles los ojos de los venezolanos que han vivido encadenados sin notarlo. El régimen lo que ha hecho es apretar unas cadenas que ya existían. Y allí continúan. No es suficiente con aflojarlas saliendo de quienes las aprietan para continuar encadenados a quienes luego les sucedan. Hay que quitarlas definitivamente, y eso, estimados amigos, es la esencia que nos convertirá poco a poco en ciudadanos…

Caracas, 13 de Octubre de 2014

Twitter:@laguana

lunes, 25 de agosto de 2014

Del Comunismo a la Democracia Vía Constituyente


Por Luis Manuel Aguana

Una de las cosas más difíciles de explicar dentro del desarrollo que hacemos del Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente (http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/), es que esta propuesta es realmente un borrador de trabajo. No es un dogma que se está tratando de imponer. De hecho, ese es el papel a discutir que requiere para su materialización de una Constituyente. Lamentablemente eso, que es lo principal, no es lo que se ha discutido sino la carpintería necesaria para cambiar la Constitución, que es el proceso Constituyente.

Se puede estar en desacuerdo con nuestra propuesta de cambiar el esquema de distribución del poder en el sistema político venezolano, pero nadie puede negar que esa es una discusión que hay que dar. Y que el mejor escenario para realizarlo es una Asamblea Nacional Constituyente, porque es allí en donde la sociedad venezolana se encontraría en la persona de sus legítimos representantes-los Constituyentes-, y podríamos todos, basados en unas reglas justas, llegar a los acuerdos necesarios para realizar esos cambios en paz. Nosotros llevamos una propuesta basada en un esquema conceptual que prioriza la relación del ciudadano sobre sus gobernantes, y cuya principal razón de ser es la búsqueda de una solución estructural a los problemas del país.

Ahora bien, se ha contrapuesto el argumento a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente a que primero debemos resolver el grave problema de soberanía y la invasión castro-comunista que se desarrolla en Venezuela. Ese argumento ha confundido a la opinión pública, dando origen a un rechazo a la convocatoria constituyente basado en que nosotros no tenemos en cuenta esa situación, cuando en realidad es todo lo contrario.

Lo primero que debemos entender es que aquí hay dos problemas completamente diferenciados que lamentablemente se han mezclado en esta discusión. El primero de ellos es el agotamiento de una forma de Estado que hacía aguas en 1998 y que se enmascaró y congeló con la llegada de Hugo Chávez al poder. Esto es, los partidos y su forma de gobierno hicieron crisis y por ello salió un “salvador” de la nada en 1992 y que se eligió Presidente en 1998. Y lo segundo es que esa crisis estructural del modelo, que aún no se corrige, devino en comunismo.

Los gobernantes de ese entonces SABIAN que el sistema debía ser corregido, debían hacer realidad los postulados de la descentralización prometidos desde la promulgación de la Constitución de 1961, y no lo hicieron. Debían soltar las libertades económicas y no lo hicieron. Las recomendaciones de la Comisión para la Reforma del Estado (COPRE) fueron engavetadas e ignoradas. Difícilmente un país sin correcciones estructurales saldría de la “crónica de una muerte anunciada”.

Mucha de aquella “claque” política responsable de esa debacle de los partidos –ladrones y oportunistas políticos de oficio-, se constituyeron en apoyadores de lo que hoy es el proyecto revolucionario rojo-rojito. No vinieron del espacio exterior, son ex adecos, ex copeyanos, ex masistas, ex cualquier-partido que no iban a tener nunca la oportunidad de ponerle la mano a las arcas públicas si continuaba el maridaje adeco-copeyano. Pero la corrección estructural del sistema político continuaba sin realizarse. Y todavía continúa sin realizarse.

El gobierno de un Comandante alocado que decía al comienzo que no era comunista, devino en uno. Las fuerzas internacionales que luchaban desde hacía décadas por ponerle las manos a la joya de la corona latinoamericana encontraron el caldo de cultivo perfecto para inocular el veneno. Una clase gobernante corrupta, mucha plata para repartir y un gobierno que se iniciaba sin saber cómo se gobernaba un país, fue la tormenta perfecta para que se iniciara nuestra pérdida de soberanía. El resto fue de bajada. Pero lo importante aquí es que se profundizaron las imperfecciones del modelo centralizador del Estado con la aprobación de la nueva Constitución. Esto trajo consecuencias catastróficas para los venezolanos. La economía y la subsecuente calidad de vida descendieron aún más allá de los niveles de 1998, año en que los venezolanos apostaron por un cambio que en realidad fue un engaño comunista de la mano de un traidor.

Al decir de Allan R. Brewer Carías: “La nueva Constitución de 1999, por otra parte, carecía de las previsiones necesarias para que el país pudiera asumir los cambios democráticos que eran necesarios, particularmente a través de la efectiva descentralización política de la Federación y el reforzamiento de los poderes de los Estados y Municipios. La Constitución de 1999 en realidad, continuó con los mismos principios centralizadores que tenía la Constitución precedente, en algunos casos centralizando aún más ciertos aspectos.” (Recomiendo ampliamente la lectura de Federación Centralizada en Venezuela: Una contradicción Constitucional – Allan R. Brewer-Carías https://drive.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDN1htM1BhaktXb2M/edit?usp=sharing).

Los venezolanos no podemos cometer el error de conservar la Constitución de 1999. Las razones podrán encontrarlas en el documento de Brewer-Carías. Pero más allá de adentrarnos al estudio del daño y el retroceso constitucional que significó la aprobación de la Constitución de 1999 para los Estados y Municipios de Venezuela, explicación que le dejamos al documento de uno de los constitucionalistas más renombrados del país, debemos entender que cualquier solución que le encontremos al problema de Estado y Soberanía que tiene Venezuela, pasa por resolver el problema de fondo por el cual apareció Chávez en la escena política, evitando confundir esto con el problema cubano.

Un proceso constituyente nos pondría en la vía de una solución integral. Por un lado, independientemente de lo que se termine discutiendo en esa Asamblea, donde la propuesta del Proyecto País Venezuela Reconciliada es la única en el escenario político actual para acometer los cambios estructurales necesarios en la próxima Constitución, ese proceso involucra la elección libre y transparente de Constituyentes de todas las tendencias, así como de eventuales nuevas propuestas, siendo ellos los que al final decidirán si Venezuela toma una senda comunista o una democrática. Preguntemos sin miedo a los venezolanos si quieren ir al “mar de la felicidad” de Cuba. Estoy completamente seguro que el régimen no desea hacerlo.

Los venezolanos exigimos votar libremente por Constituyentes de una u otra tendencia. Si no existe coacción electoral, ni máquinas corruptas, ni funcionarios del régimen alterando el proceso, Venezuela elegirá el sistema de libertades que siempre ha tenido, en un proceso inédito, redactando una Constitución realizada desde la base, de abajo hacia arriba, y no impuesta por ningún gobernante o golpista de turno como lo han sido todas las constituciones que hemos tenido. Pero eso no será gratis ni fácil, hay que pelearlo de una manera firme pero pacífica en las calles. De otra manera el régimen jamás se contará limpiamente. Nadie puede negarle al pueblo venezolano ese derecho, comenzando por los militares.

En esa primera etapa será el Soberano el que decida el modelo político-comunista o democrático-, para Venezuela, eligiendo a aquellos Constituyentes que profesen una u otra tendencia. En una segunda etapa, ya en la Asamblea, se decidirá la forma de Estado, centralista o federal para nuestro país, donde aspiramos que se corrijan todos los entuertos constitucionales cometidos, incluso aquellos que tienen mucha historia en la Venezuela contemporánea.

Nuestro Proyecto País Venezuela impulsa la forma de Estado Federal y tiene como eje principal asignarle a la provincia, constituidas por los Estados Regionales de toda Venezuela, competencias constitucionales y legislativas, amplias e integrales en materia política, judicial, electoral, tributaria, administrativa y educativa, con el fin de hacer llegar el poder a los ciudadanos y sean estos los protagonistas de su propio desarrollo, estableciendo una Constitución Federal para la República de Venezuela y Constituciones Regionales para cada Estado acordes con ese planteamiento.

Esto implicaría restablecer la Cámara del Senado en el Parlamento Nacional con la representación paritaria de los Estados para el debido equilibrio del poder legislativo. Implica la transformación del Poder Judicial mediante la creación de las Cortes de Justicia Regionales para dar mayor poder y capacidad de actuación a la justicia local. Implica generar las garantías electorales que brinden legitimidad de origen a los elegidos, como: la doble vuelta, el financiamiento de los partidos políticos y la representación proporcional de las minorías. En otras palabras, el regreso a una democracia fuerte, sana y con Estado de Derecho.

Así que una cosa es restablecer nuestra soberanía como Estado de una manera civil, pacífica y democrática exigiendo como ciudadanos contarnos de una manera transparente en un proceso Constituyente y otra muy diferente es la forma del Estado que debemos discutir en esa Asamblea, no solo para no cometer y corregir los errores que nos llevaron a este desastre mal llamado “Socialismo del Siglo XXI”, sino para reconstruir y comenzar a dar los primeros pasos para nuestro desarrollo como Nación.

Caracas, 25 de Agosto de 2014

Twitter:@laguana