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sábado, 6 de diciembre de 2014

El verdadero reto


Por Luis Manuel Aguana

Vuelta a las explicaciones básicas. Me sigue llamando la atención que nos pregunten todavía: ¿Constituyente? ¿Con ese CNE? Eso significa que hay que volver al principio. Nuestro planteamiento en el Proyecto País Venezuela NO INCLUYE a los Poderes Constituidos. Es el llamado al pueblo venezolano a que pura y simplemente expresen su voluntad de ejercer su derecho a tener el gobierno que deseen, dentro de la mejor estructura institucional posible, rescatando para sí la soberanía que solo le pertenece a los venezolanos y que ha sido secuestrada por un régimen castrador de libertades. Parece sencillo pero la experiencia de estos meses nos ha demostrado que no lo es.

En efecto, y aunque no haya sido escrito en nuestra Carta Magna, el Pueblo como depositario de la Soberanía tiene el derecho a ejercerla. De eso se trató la famosa sentencia del la antigua Corte Suprema de Justicia que le dio paso al gobierno de Hugo Chávez para convocar a un proceso constituyente en 1999. Y luego esa sentencia se tradujo en el Articulo 347 de la Constitución vigente.

Si las encuestas indican que los venezolanos que desean un proceso Constituyente superan ya el 70%, entonces ¿por qué no se ha traducido eso en miles de firmas para el llamado constituyente de los amigos de Voluntad Popular (VP)? Porque la gente no es idiota y pregunta. Y el tema no es trivial. Aunque exista el dispositivo constitucional que nos permita ciertamente cambiar las estructuras institucionales del país y hacer “borrón y cuenta nueva” con un proceso así, ¿por qué no avanzamos más rápido en esa dirección? Hay entonces que ponerle una lupa a eso.

Ya habíamos explicado las razones para no apoyar la recolección de firmas para un proceso constituyente de acuerdo al planteamiento de VP (ver Réquiem para unas bases comiciales en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/09/requiem-para-unas-bases-comiciales.html). Sin embargo más allá de esa situación, el tema importante allí era que no se estaba tocando el fondo del problema. Si activamos este proceso no es para “pedirle el favor” al CNE para que chequee unas firmas o conduzca el proceso, sino para ordenarle al Poder Constituido Electoral que actúe de acuerdo a lo que indique el Depositario de la Soberanía, o simplemente descartarlo como órgano actuante en este proceso porque no creemos en absolutamente ninguno de los Poderes Constituidos, entre otras razones porque se encuentran contaminados por un gobierno extranjero. Es un problema de principios.

Somos NOSOTROS quienes debemos tener la certeza que tenemos las suficientes voluntades para activar el proceso Constituyente, de acuerdo a lo que dicta la Constitución, con el fin de demostrarles a todos los venezolanos y al mundo entero, que más de 3 millones de venezolanos deseamos contarnos de una manera transparente. ¿Qué plantea el Movimiento Constituyente que impulsa el Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente? Organizar a la Sociedad Civil para eso en toda Venezuela.

En este sentido, hay dos importantes tareas que cumplir. La primera: si el Depositario de la Soberanía, ergo nosotros, nos vamos a empoderar de nuestra propia situación como Ciudadanos, entonces debemos explicarle al país y al mundo PARA QUE deseamos un proceso como este. Ese PARA QUE está contenido en el Proyecto que le estamos planteando al país desde hace más de 10 años y que se ha sintetizado en un Libro Resumen que ya estamos haciendo circular por Venezuela (ver Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente Libro Resumen, en http://goo.gl/s12exA); y la segunda: movilizarnos con el instrumento de recolección de firmas que hemos elaborado y el procedimiento para su empleo por todo el país, estableciendo en cada Estado la organización que seguiremos para acopiarlas. Y también en cada Estado, explicar los alcances de esto porque cada uno tiene sus propias particularidades.

Pero aquí no estamos pensando en un ejército de personas paradas en las plazas públicas deteniendo a la gente que pasa por allí para que firme. NO. Preferimos pensar en personas que entiendan muy bien EL PORQUE Y EL PARA QUE el país debe ir a un proceso constituyente, y el cambio hacia una forma federal del organización del Estado que planteamos para Venezuela y las razones que nos llevan a creer que esa es la solución.

Convencer en grupos cerrados a personas que se conviertan en facilitadores en toda Venezuela y que estos a su vez convenzan a otros y que las firmas se realicen en lugares de reunión y discusión ubicados en comunidades, y al final que  las personas se comprometan a defender esas firmas, no solo porque saben las razones por las cuales están firmando y para qué, sino porque es de todos nosotros el compromiso personal de salvar a Venezuela. Eso puede llevarse a cabo perfectamente en Asambleas de Ciudadanos, en las casas, en las comunidades, en pequeños grupos regados por todo el país.

Cada región decidirá cuál será su mejor momento para comenzar y nuestra labor es entregarles toda la información que requieran y contestar a todas sus inquietudes. Por eso estamos moviéndonos por toda Venezuela con grupos organizados de la Sociedad Civil en los Estados con la intención de hacer viral el planteamiento del Proyecto País. Aquí vamos lentos y con pie de plomo porque estamos muy apurados.

El plan, si es que se puede llamar de alguna manera, es llegarles a muchas personas y lograr que entiendan lo que deseamos hacer. Que internalicen la naturaleza de la profundidad del cambio que proponemos y que salgan a su vez a exponerla en sus propios niveles y con sus propias palabras. Si no logramos eso, no lograremos voluntades y en consecuencia tampoco esas firmas para un proceso constituyente como el que proponemos en el Proyecto. Si lo logramos, con solo informar organizadamente en todo el país el momento preciso, recogeremos esas firmas en muy corto tiempo.

Entonces se equivocan quienes piensan que el esfuerzo está en recoger unas firmas. El esfuerzo real está en convencer a la gente de la necesidad de cambiar de raíz un sistema  político disfuncional y que entiendan lo trascendental del planteamiento que hacemos desde el Proyecto País Venezuela, en especial en las regiones, explicándoles que pueden vivir mejor y cuál es la ruta para llegar a eso. El reto es convertir habitantes en ciudadanos, que se empoderen de una esperanza que puede convertirse en realidad, ejerciendo el poder que tiene un ciudadano consciente de sus derechos. Ese realmente es el verdadero reto.

Caracas, 6 de Diciembre de 2014

Twitter:@laguana

sábado, 29 de noviembre de 2014

De Pueblo a Ciudadanos


Por Luis Manuel Aguana

La tercera acepción de la palabra CIUDADANO del Diccionario de la Real Academia Española nos indica: “3.m. Habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país”. Y refiriéndose a la palabra PUEBLO, en relación a quienes habitan una ciudad, indica: “3.m. Conjunto de personas de un lugar, región o país” y“4.m. Gente común y humilde de una población”.

Deseaba establecer esa diferencia por aquello del famoso dicho generalizante que indica que “en Venezuela no hay ciudadanos sino habitantes” y que muchos de nuestros males pasan primero por resolver este problema que hace que a un país, en su conjunto, pase de ser un país atrasado y subdesarrollado a uno moderno y desarrollado.

De mis años juveniles recuerdo las cuñas que hacía Renny Ottolina tratando de hacernos ver esa diferencia, que no era solo para comportarnos civilizadamente en el día a día sino para cumplir con nuestros DEBERES  para poder EJERCER plenamente nuestros derechos como ciudadanos.

Y traigo el tema a colación en esta breve introducción porque el fundamento básico de lo que se trata al explicar el Proyecto País Venezuela es que para empoderar a los venezolanos de su soberanía del cual somos depositarios, de acuerdo al Art. 5 de la Constitución de 1999, todos aquellos quienes tenemos esta nacionalidad requerimos de CIUDADANOS, donde cada uno sea un “sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país” tal y como lo define el DRAE. Pareciera de Perogrullo pero no lo es…

¿Y porque digo esto? Porque cuando indicamos que NOSOTROS, EL PUEBLO DE VENEZUELA, nos proponemos recoger unas voluntades para contraponer y-porque no decirlo-, demandar la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, lo hacemos ejercitando nuestro derecho soberano a hacerlo sin pedirle permiso a ningún órgano del Poder Público. Es por eso que cuando me preguntan que como es eso que no les voy a llevar las firmas al CNE para que me las “valide”, insisto que hay una contradicción intrínseca en quien es el que le tiene que rendir cuentas a quien.

¿Es el Depositario de la Soberanía quien le debe rendir cuentas al Poder Electoral, órgano del Poder Constituido? ¿No será más bien al revés? Si los CIUDADANOS como tales, siendo conscientes de sus derechos políticos se organizan debidamente y los ejercitan, guardando los principios fundamentales de transparencia, equidad y racionalidad, la validación de esas voluntades estaría a cargo del mismo Soberano quien las recoja, haciendo lo necesario para garantizar que la persona que firme sea realmente la que dice ser y constatando en un procedimiento establecido para ello, que realmente es un elector inscrito en el Registro Civil y Electoral, tal y como lo establece el Art. 348 de la Constitución de 1999.

Esa es la respuesta a quienes nos preguntan “¿y quién validará esas firmas?”. Es obvio que quienes lo haremos debemos establecer un mecanismo para que ese proceso sea auto contenido y completamente comprobable a los ojos de todos los venezolanos y toda la comunidad internacional. Y lo más importante, también es la respuesta del porqué esas voluntades de cambio las conservará la sociedad civil organizada, sin la intervención de NINGUN PODER CONSTITUIDO. Hasta allá deberá llegar la plena conciencia ciudadana que debe tener el Soberano, como le decía el Comandante Eterno a los depositarios de la Soberanía.

Pero esto de la conciencia ciudadana y del poder de quienes ejerciendo su ciudadanía pueden realizar cambios extraordinarios, no es nada fácil de entender y mucho menos de despertar, particularmente en aquellos que estando en la base de la pirámide de Maslow siempre han visto como los gobernantes han destrozado sus vidas sin poder hacer nada.

Es más, algunos que no están en esa base creen que tienen esa conciencia y realmente no la comprenden a cabalidad. Cuando los norteamericanos encabezaron su Constitución con aquel famoso “We the People” (Nosotros, el Pueblo), si sabían a cabalidad y a conciencia lo que estaban escribiendo. Ellos EL PUEBLO decidían gobiernos y le ponían reglas a sus gobernantes. Ese desarrollo lo hicieron Madison, Hamilton y Jay en los artículos del Federalista (ver El Federalista en http://goo.gl/LsgP8x). Debemos y tenemos que llegar a eso si queremos salir de este atolladero.

El desarrollo del Proyecto País Venezuela (http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/) necesariamente pasa por convertir habitantes en ciudadanos porque esto no se puede hacer sin ciudadanos. Esa es la razón por la cual uno no puede emprender un proceso de recolección de firmas sin gente que no esté empoderada de ese concepto y les explique a cabalidad a las personas las verdaderas implicaciones de un proceso constituyente más allá de sacar a alguien de la cárcel o deshacerse de un mal gobierno.

Y esa es la parte difícil de este emprendimiento. Reunir gente, explicar que podemos ser mejores cambiándole el modelo al país, explicar con detalle ese modelo y sus implicaciones, establecer diferencias de lo que hay con lo que podemos tener. Y hacer eso en cada parte de toda la geografía nacional, implicando a muchísima gente en el proceso, y empoderándola de esa idea ciudadana porque esa es la única manera de lograr que alguien defienda en la calle el cambio profundo que necesitamos en el país.

Los venezolanos no somos estúpidos, podemos entender claramente, como ya lo han entendido muchas personas en más de 10 Estados del país, que eso es posible. Y como por arte de magia ese pueblo se convierte en ciudadanos militantes de esta idea. Aquí no se trata de seguir “hombres a caballo” como ya lo mencioné en la nota pasada (ver El siguiente hombre a caballo http://ticsddhh.blogspot.com/2014/11/el-siguiente-hombre-caballo.html) sino seguir ideas, compartirlas y ponerlas en práctica. Eso es lo que genera la esperanza de un futuro mejor.

Pero todo eso no es fácil, es del tamaño de la crisis de valores, de conciencia y de ideas que padecemos ahora los venezolanos. Pero creemos que se puede hacer y por eso estamos en esto. Aquiles Nazoa, “El poeta del Pueblo”, lo expuso magistralmente en las últimas estrofas de su Credo: “creo en los poderes creadores del pueblo, / creo en la poesía, y en fin, / creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama…”. Creemos que el pueblo de Venezuela el del tamaño de ese compromiso…


Caracas, 28 de Noviembre de 2014

Twitter:@laguana

Fe de Erratas: El Sr. Paul Creston, lector agudo, me hizo una observación válida al texto original:

¿Es el Poder Electoral, órgano del Poder Constituido, quien le debe rendir cuentas al Depositario de la Soberanía? ¿No será más bien al revés?

Cuando debe decir:

¿Es el Depositario de la Soberanía quien le debe rendir cuentas al Poder Electoral, órgano del Poder Constituido? ¿No será más bien al revés?

miércoles, 29 de octubre de 2014

Pánico Constituyente


Por Luis Manuel Aguana

Así estarán las cosas por los lados de la oposición oficial que a falta de argumentos sustanciales que oponer al llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, recurren al expediente del miedo para evitar que la gente comprenda el significado de ese llamado para reunificar al país. Muchos años de trabajar conjuntamente con el régimen hacen que sus métodos terminen siendo los mismos. Es por eso que hay que oponer, como al régimen, la misma “contra”, lo que prueba una vez más la tesis que siempre hemos sostenido de que son la misma cosa–o tal vez peor- de la que hay que salir para recuperar la democracia en Venezuela.

En efecto, en la última pieza “anti-constituyente” que nos brinda Carlos Raúl Hernández, defensor a ultranza de las elecciones con “este CNE” (ver La habitación del pánico en http://www.eluniversal.com/opinion/141026/la-habitacion-del-panico) en El Universal del domingo pasado, se indica: “A ningún político democrático que sepa lo que hace, se le ocurre entregar el poder absoluto, omnímodo, a 150 fulanos sometidos a pasiones e intereses, mayorías y aplanadoras, a un partido dominante y finalmente a la voluntad de un hombre..”.

De acuerdo a este particular criterio debemos suponer que Andrés Eloy Blanco en 1946, Presidente de la Asamblea Constituyente de ese año, era un “fulano” sometido a pasiones e intereses, cuyo partido dominante, Acción Democrática, usó su aplanadora para establecer “por primera vez la elección libre directa y universal, estableciendo por primera vez en una constitución venezolana el voto femenino, el de los analfabetas y mayores de 18 años” (ver Constitución de Venezuela de 1947 http://es.wikipedia.org/wiki/Constituci%C3%B3n_de_Venezuela_de_1947).

Esta particular manera de atemorizar a los venezolanos para evitar el cambio estructural que debemos dar y que políticos de la talla de entonces si comprendieron a cabalidad, al parecer es un nuevo enfoque que están ensayando los enemigos del proceso constituyente. No es el argumento banal “hemos tenido 26 Constituciones” o “las constituyentes vienen luego que somos gobierno”. No, va más allá, porque resulta altamente engañoso y tóxico ya que intenta utilizar tácticas muy en sintonía con las que usa el régimen para disuadir a los venezolanos de movilizarse para producir un cambio.

Estadistas como Rómulo Betancourt si comprendieron que solo gracias a la convocatoria de un pueblo convencido de la necesidad de cambios trascendentales era posible un vuelco en positivo de nuestro desarrollo como pueblo. Gracias a Dios que este analista no escribía en aquel entonces en El Universal, porque si fuera por él Venezuela no contaría ahora con el voto universal directo y secreto, ni obviamente con el voto femenino.

Asimismo el analista pone al país en la circunstancia de tener pánico por anticipado a la voluntad popular, indicando que la Constituyente no es más que una suerte de “monstruosidad jurídica”, que “consagra que unas decenas de galfaros están por encima de la ley, libres de controles institucionales y con facultades para cambiarlo todo: la vía pacífica al totalitarismo.”

Esos a quien el Sr. Hernández califica de “galfaros” son nada más y nada menos que los constituyentistas electos por el pueblo para representarlos en una ANC, ¿qué tal? Y aunque esta expresión no está en el DRAE (no es extraño, tampoco estaba “frauduleros” del mismo autor) denota en buen venezolano a una persona capaz de realizar las peores acciones al margen de la ley. Además del insulto por adelantado a esos representantes populares, sentencia de una manera aviesa que todas las Constituyentes serán como la que estableció Hugo Chávez en 1999, sin explicar porqué esa Constituyente resultó de esa manera y las circunstancias que precisamente condujeron a ese totalitarismo por la vía pacífica que aduce.

Tampoco se pasea por las Bases Comiciales que impuso el vencedor de 1998, que reventaron el principio de Representación Proporcional, y que nadie dijo nada, incluyéndolo a él, notable vocero de la vieja oposición de entonces, dejando  escapar irresponsablemente este detalle que distorsionó el balance de esa Asamblea.

Resulta que ahora, de acuerdo a este análisis, el CNE es bueno para ganar unas Parlamentarias y es malo para ir a una Constituyente: “El exorcismo real es en 2015, y lo otro es la necia propuesta de embarcarse en trifulcas durante dos años si al CNE le da la gana, recolección válida de firmas -¿quién las conseguirá?- elección de los constituyentes y referéndum aprobatorio”. Por eso es que hay que decirle claramente al pueblo de Venezuela que EL CNE ES MALO PARA LAS DOS COSAS y es por eso que estamos invocando al Poder Originario del Pueblo Depositario de la Soberanía (Art. 5 y 347 de la CRBV) mediante un mecanismo que no incluye a los poderes constituidos penetrados por cubanos y que dudo mucho que el autor de esta nota comprenda a cabalidad.

Insultar a quienes proponemos la vía Constituyente con el calificativo de “burros” no es más que una debilidad chavista de quien se le acabaron los argumentos y recurren al expediente del miedo. Eso es lo que hacen en los portales del régimen y en cientos de mensajes de Twitter sin aportar ni un solo justificativo válido y discutible en contra de la convocatoria del Soberano para la reconstrucción y reconciliación del país, más allá de difundir pánico para llevar de nuevo al país a otro matadero electoral y atemorizar a la población indicando que repetiremos la historia Constituyente de 1999. Algo debe haber aprendido este noble pueblo venezolano en estos años, comenzando por identificar a quienes verdaderamente lo estafaron, tanto en el gobierno como en la oposición.

Notas como la del Sr. Hernández el domingo pasado en El Universal, no hacen más que confirmar la labor conjunta que realiza el régimen con la oposición oficial electoralista que lo mantiene. El problema de fondo no es evitar que ocurra la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente-cosa que tarde o temprano ocurrirá inevitablemente-, sino usar ese ataque para justificar la existencia misma de una oposición oficial que ya no convoca a nadie y que desea seguir mamando de la teta electoral, prometiendo que esta vez si van a trabajar. Ojalá que en esta oportunidad los Diputados recién electos a la Asamblea Nacional del 2015 no salgan corriendo a la búsqueda de nominaciones para Alcaldías y Gobernaciones.

Debo indicarle al articulista que no es preciso “incinerar el artículo” que permite convocar al Soberano. Chávez lo hizo sin que existiera esa previsión en la Constitución de 1961. La convocatoria de un pueblo para cambiar su historia no tiene por qué estar escrita en ningún lado, es un Derecho Humano inherente a todas las personas conscientes de sus derechos. Y si algo tiene esta “Carta abominablemente escrita” de 1999 y herencia del Eterno, es el reconocimiento de ese Derecho Humano, el cual usaremos en toda su extensión a pesar del miedo que nos quieran infundir el gobierno y su oposición oficial desde una habitación; y que como todas las cosas del régimen, pretenden que lo tengamos nosotros cuando en realidad es todo lo contrario: ese pánico a una Constituyente como que lo tienen ellos…

Caracas, 29 de Octubre de 2014

Twitter:@laguana

viernes, 19 de septiembre de 2014

Principios Constituyentes


Por Luis Manuel Aguana

Cuando tengas dudas regresa a los principios…Volví a recordar esa piedra filosofal del pensamiento al conversar con profesores muy estudiados en el área legal y política en relación al tema constituyente, al estos tratar de explicarnos que “era imposible realizar una constituyente de acuerdo a la actual normativa”. Recordé la máxima, no porque yo tuviera dudas en relación al tema que nos ocupa, sino porque sentí con qué facilidad los eruditos se meten tanto en la norma que olvidan los principios que las fundamentan. Y no es porque no los conozcan, sino porque los consideran irrelevantes.

Eso no me dejo en paz. ¿Por qué a personas de un altísimo nivel de interpretación política y jurídica había que explicarles, en primer lugar, que una norma electoral, a todas luces injusta y distorsionada por un gobierno delincuente, había que imponerle el poder supremo de la soberanía del pueblo, no solo para cambiarla sino para restituir lo que es fin último de cualquier pueblo en todos los tiempos, que es la búsqueda permanente de la justicia y la libertad? ¿No es acaso la norma una consecuencia de eso, y cuando esta deja de ser lo que debe y tiene que ser, deja como consecuencia de constituirse en norma y debe ser ignorada? Esa es precisamente la razón de las luchas libertarias de la humanidad en todas las épocas.

Mucho de lo que ha sucedido en Venezuela en los últimos años es que esos principios fundamentales se han olvidado. O peor aún, los que deben orientarlos, que son quienes más han estudiado la materia, insisten en enterrarnos en la norma injusta y decir que “es imposible convocar al Soberano” porque la norma pervertida no lo permite. ¿Cómo podríamos aceptar como buena la normativa del CNE, no solo para elegir una Constituyente sino para elegir a cualquier autoridad en nuestro país? ¿Cómo todavía se nos argumenta en contra de convocar al Soberano depositario de la Soberanía pensando que vamos a subrogar su manifestación de voluntad a órganos pervertidos? La nuestra es una lucha de y por principios fundamentales.

Cuando insistimos en convocar al depositario de la Soberanía, no es solo porque podemos hacerlo porque la Constitución nos lo permite, sino porque el momento del país así lo exige. Y no menos importante, no es para que esa manifestación de voluntades sea “contabilizada” o “reglamentada” por delincuentes. Es para demostrarle al mundo, aquí y afuera, que el país entero, no solo el mínimo establecido en la Constitución, desea que haya un cambio fundamental en el rumbo que le imprimió al país un resentido social que en mala hora resultó electo Presidente de la República en 1998.

Y si aún así, demostrando con las voluntades en la mano que el Pueblo Soberano tiene el derecho de solicitar a viva voz la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente con las reglas justas y transparentes que este mismo se dé, a pesar de lo que digan unos delincuentes, el régimen impide este reclamo de la única manera que puede hacerlo, con la fuerza, entonces habremos acabado con esta especie de pseudo democracia de papel donde la oposición oficial insiste en elecciones para enderezar un árbol constitucional que nació torcido, entendiendo de una buena vez que hay que sembrar otro completamente diferente.

Y esto me lleva de nuevo a los principios. En una extraordinaria y magistral conferencia dictada en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala por José Piñera, quien fuera ex ministro de Trabajo y Previsión Social de Chile y responsable de la reforma al sistema de pensiones de ese país, titulada “Los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América y lecciones para América Latina” (les sugiero encarecidamente a todos dedicar una hora de su tiempo para verla en http://newmedia.ufm.edu/pinerapadresfundadores, o leer la transcripción en mi blog en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/09/los-padres-fundadores-de-los-estados.html), se nos muestra como una democracia de pantalones largos como la norteamericana, ha perdurado y crecido fuerte en el tiempo, precisamente porque está construida sobre sólidos principios.

Indicaba Piñera, que en su universidad le “habían enseñado muy buena  economía, pero  no  me habían dado el marco global de principios y valores de una sociedad  libre.  Y descubrí que el gran secreto del éxito de Estados Unidos es que había tenido una generación de hombres  extraordinarios; los  que los norteamericanos llaman los padres fundadores o Founding Fathers.”. Y llega a la conclusión que “el secreto del éxito de los Estados Unidos es que esta generación de hombres estableció estos principios  desde ya en dos documentos claves que son: la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y la Constitución de los Estados Unidos.”.

Los principales Padres Fundadores a los que se refiere José Piñera son Thomas Jefferson (1743-1826), John Adams (1735-1826), James Madison (1751-1836) George Washington (1732-1799), Alexander Hamilton (1755-1804) y Benjamín Franklin (1706-1790). No pretendo aquí darles el resumen de esta conferencia que sugiero que vean o lean completamente. Solo deseo establecer que ninguna democracia puede sobrevivir si no existen principios que la sostengan.

Y para muestra un botón de algo que me impacto de esta conferencia: “si yo le tuviera que recomendar a alguien  estudiar ciencia política,  y no tuviera más que dos minutos, yo le diría: "lea el preámbulo de la declaración  de independencia de los Estados Unidos",  porque en un párrafo está la esencia de una teoría de gobierno, en un párrafo. Y le leo ese párrafo y se lo voy a explicar.  Es el párrafo en que la declaración dice lo siguiente: "Sostenemos que estas verdades son evidentes  en sí mismas. Que todos los  hombres son creados iguales. Que su Creador los ha dotado de ciertos derechos inalienables; Que entre estos derechos se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda  de la felicidad" (y, aquí viene algo clave),  "Y que para asegurar  esos derechos,  los hombres instituyen gobiernos entre ellos, los cuales  derivan sus poderes  de los ciudadanos". Bueno. En este párrafo  está el principio básico de la democracia.”. (Subrayado nuestro)

Lean bien: los poderes de los gobiernos derivan de SUS CIUDADANOS. De nosotros. Esa teoría está contenida en el Artículo 347 de la Constitución venezolana. Thomas Jefferson, autor de la Declaración de la Independencia norteamericana estableció ese principio fundamental de la democracia. Eso sigue siendo una bomba atómica ahora en cualquier país, como dice Piñera lo fue en 1776 en Norteamérica.

Entonces, después de leer esto, ¿todavía creen ustedes que un organismo controlado por un país extranjero como el CNE debe dictar y normar para decidir si somos o no los que somos para cambiar el futuro de los venezolanos? Bueno, aquellos que todavía lo crean, regresen a los principios…

Caracas, 19 de Septiembre de 2014

Twitter:@laguana