miércoles, 16 de julio de 2014

El Proyecto País implica Constituyente


Por Luis Manuel Aguana

Muchas veces luego de presentar el Proyecto País Venezuela, sin todavía entrar en la discusión del cómo se podría materializar, las personas indican: “el Proyecto está muy bonito, pero no se necesita una Constituyente para hacer eso. Hay muchas maneras de hacer ese Proyecto sin pasar por una Constituyente. El Proyecto es una cosa y la Constituyente es otra...”. Y precisamente ese es el error porque toca el meollo mismo de todo este problema.

Una de las principales discusiones que se dan en torno al tema, es si la Constituyente viene antes o después del cambio del régimen. Ese debate lo abordé en una nota en Mayo “Constituyente: ¿antes o después?” (ver http://ticsddhh.blogspot.com/2014/05/constituyente-antes-o-despues.html). Pero allí no respondía a esa interrogante que surge cuando se desligan el Proyecto y la Constituyente como dos entidades separadas. Y no pueden estar separadas porque una cosa implica a la otra. Este Proyecto requiere de una Constituyente PORQUE NO ES UN PROGRAMA DE GOBIERNO.

¿Y porque digo esto? Porque el Proyecto País Venezuela Reconciliada (ver http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/) plantea un cambio radical en las estructuras del Estado y su Sistema Político. No se plantea una mera descentralización de las funciones del gobierno sino un cambio en las relaciones de los factores de PODER. Tanto en la Constitución de 1961 como en la actual de 1999 se contempló descentralizar funciones manteniendo las relaciones del poder centralizado intactas. Y eso no es lo que se plantea aquí.

Existen muchos posibles alcances para nuestro planteamiento porque, como siempre lo hemos indicado, la propuesta se está sometiendo a la consideración del pueblo venezolano. Sin embargo, uno de los mejores que he leído es del Dr. Rafael Grooscors Caballero, quien me escribió:

“…. Dividir las funciones de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno. El Gobierno debe ser CONTROLADO por el Parlamento, el cual tiene que estar integrado por representantes de los Estados, quienes tendrán la obligación de responder diariamente a sus electores y por eso o para eso, serán siempre corresponsables del Gobierno. El pueblo puede elegir a un Presidente como Jefe del Estado y encomendarle la misión de representar a la Nación ante el mundo; pero el Jefe de Gobierno debe ser DESIGNADO por el Parlamento. Es la forma de acabar con el "presidencialismo", clave de la centralización del Poder, las autocracias, el totalitarismo y las dictaduras, abiertas o disfrazadas. El Parlamento, por decisión de la mayoría de los representantes de los Estados, podrá DESTITUIR al Jefe de Gobierno si no cumple a cabalidad con sus funciones o si cae en delitos de corrupción, ineficacia, coacción, impunidad o corresponsabilidad delictiva. El Soberano o los Soberanos, todos los Estados, llevarán la guía del Gobierno directamente por medio de sus Representantes en el Parlamento. Así se acabará la fórmula de Enrico Pareto, del 80% para el Gobierno Central y 20% para los Estados. Para ser Jefe de Gobierno y ser Representante del Parlamento, se requerirá cualidad académica y obra que certifique su preparación para el ejercicio del cargo. Igual requisito debe establecerse para Gobernadores y Alcaldes. No deben existir analfabetos y quienes no sepan sumar, restar, multiplicar y dividir. Si existen, no deberían poder votar. Los Partidos deben enseñarles estos elementos básicos de cultura popular a sus militantes o adeptos...” (RGC, 01-07-2014). En otras palabras, la incorporación del Sistema Parlamentario a la vida política del país. Eso va en el sentido del Proyecto País y lo complementa.

Como se verá, aquí no se está hablando de una mera descentralización de funciones que bien pudiera hacerse con la actual Constitución, sino de quebrar el modelo actual de la estructura centralizada del Estado, estableciendo un sistema de responsabilidades compartidas donde el desarrollo del país esté en las manos de los propios venezolanos en cada una de las entidades federales y no de un gobierno central todopoderoso, entregándoles la administración de sus propios recursos, con el control de un Parlamento fuerte. No más Situado Constitucional, no más dádivas. Cada Estado sería responsable de sus recursos y potencialidades. Pero con esto va también la responsabilidad ante los ciudadanos electores de sus respectivas regiones y el país, representado en un Congreso federal.

Esto implica un cambio de la cultura en la que se ha desenvuelto el país desde su fundación. Y esto se manifiesta en que cada vez que explicamos a alguien en las regiones las potencialidades del Proyecto, la pregunta que sigue es: “¿y qué es lo que ustedes harán para que ese cambio se realice?” esperando de nosotros las respuestas, cuando la verdad es que ese cambio lo tienen que dar ellos. Deben organizar sus Estados en los Municipios y Parroquias de acuerdo con su propia base poblacional y darse una Constitución Estadal de acuerdo a su propia manera de verse en el futuro. De nuevo, en palabras del Dr. Grooscors Caballero: “Ese cambio de cultura es indispensable para "fabricar" las herramientas que sustentarán al nuevo sistema "federal", de Democracia Parlamentaria, de Estados Autónomos, Productivos y Auto-gestionados.”

Es por eso que cuando nos dicen que el Proyecto País es una cosa y la Constituyente es otra, significa que no se ha entendido a cabalidad el planteamiento que se está haciendo, porque no es posible construir ese nuevo país sin pasar por una arquitectura diferente de nuestro actual modelo constitucional. Una cosa implica a la otra. Para hacer una “omelette” hay que quebrar los huevos…

Claramente hacer esto significa un vuelco de 180 grados en lo que hasta ahora se ha ensayado para hacer que el país arranque y se desarrolle. Requiere de partidos políticos organizados de manera federal, requiere de una visión de 360 grados de todo el país por parte de los arquitectos de esa nueva estructura federal constitucional, requiere de una visión de conjunto de las Fuerzas Armadas en la redefinición de lo que ellos llaman sus hipótesis de Defensa Nacional. En pocas palabras, requiere de ESTADISTAS.

Esa es la magnitud del reto que estamos planteando, no un mero cambio de gobierno, ni de nuevos actores, ni mucho menos de un rosario de tareas con buenas intenciones, sino del relanzamiento institucional de este país. De darles esperanzas a los venezolanos de que otra Venezuela es posible, muy en especial a la juventud a la que hay que decirle que todo está por hacer y ellos serán los protagonistas. Que no se pueden ir de Venezuela porque aquí harán falta para esa tarea.

Pero para eso, todos los que de alguna manera apoyamos llegar a la convocatoria de una Constituyente debemos tener una visión compartida de ese futuro posible, que no es un sueño y se puede hacer. Seguiremos recorriendo el país llevando este mensaje, aclarando que no está dirigido a quienes se han servido del poder sino a aquellos que no han visto los resultados de eso, que somos todos los venezolanos. Al final somos quienes daremos el último veredicto acerca de lo que queremos para nuestro futuro y el de nuestros hijos, nadie más…

Caracas, 16 de Julio de 2014

Twitter:@laguana

jueves, 10 de julio de 2014

La noble causa Constituyente


Por Luis Manuel Aguana

La famosa y mal citada expresión acuñada a equivocadamente a Cervantes en El Quijote: “Si los perros ladran, Sancho, es  señal que cabalgamos” es la que cabe perfectamente en este tema de la Constituyente. Y en la medida que cabalgamos más, más ladran. Han surgido muchas más preguntas que las consabidas “¿Y con este CNE?” o “¿Pasar por otra lista de Tascón?”, que se responden solas cuando se entiende el concepto fundamental del planteamiento que estamos realizando en el Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente (http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/).

El 7 de Febrero de 2014, el Dr. José Vicente Haro, profesor universitario y Presidente de la Asociación Venezolana de abogados Constitucionalistas grabó un programa en EUTV con Mingo, Toque de Queda, explicando el concepto de Constituyente de Calle (ver nota del mismo nombre en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/02/constituyente-de-calle.html).

Allí el Dr. Haro, además de detallar que es y que no es una Constituyente en palabras sencillas, se adentró en explicar que la “Constituyente de Calle” o el nombre que le queramos poner, NO ES LA CONSTITUYENTE ESTABLECIDA en la Constitución de 1999. Pareciera que esto agrega más confusión al tema y es todo lo contrario. El nombre “Constituyente de Calle” fue el bautismo que le hizo la Cátedra Pío Tamayo de la UCV a un proceso Constituyente que no se rige conceptualmente bajo las reglas establecidas en la Constitución de 1999 porque nace del Derecho Humano que tienen todos los pueblos de darse la forma de gobierno que desean, como lo hicieron los franceses en 1789, los norteamericanos en 1787 y nosotros mismos el 5 de Julio de 1811.

Es por eso que la Corte Suprema de Justicia de entonces reconoció ese Derecho de los venezolanos al redactar su famosa sentencia de 1999, en ponencia del Dr. Humberto La Roche, que dejaba paso a la realización de un Referéndum Consultivo para consultarle al pueblo si deseaba una Constituyente para redactar una nueva Constitución. Eso mato a la Constitución de 1961. Pero también Chávez así obtuvo su manera de controlar al país.

Al redactar la Constitución de 1999, el constituyente puso en blanco y negro ese derecho en el Artículo 347 constitucional que resulta ser tan obvio en relación al derecho de los pueblos de darse la forma de gobierno que desean, como si estuviera escrito en la Constitución que todo el mundo tiene el derecho a respirar.

Dado lo importante de este particular punto, me tome la libertad de concentrar en un video solamente el concepto de Constituyente de Calle a partir del programa de Mingo, que como les indique pueden llamarla como deseen, Constituyente Originaria, Constituyente Fundamental, Constituyente de Calle, etc. (ver video Constituyente de Calle en http://youtu.be/wmHFi7mVIvE). El concepto principal es que el Pueblo en su condición de depositario del Poder Constituyente Originario, no solo puede CONVOCAR a una Asamblea Nacional Constituyente para TRANSFORMAR al Estado, sino además crear un nuevo ordenamiento jurídico y REDACTAR una nueva Constitución. Nada menos…

Entonces, no es porque esté señalado en el Artículo 347, sino porque es un Derecho inherente a la persona humana. Recuerden que un artículo semejante no se hallaba en la Constitución de 1961 y aun así se redactó una nueva Constitución, dejando de lado la que hasta ese momento teníamos. Y así como el Pueblo convocó, indica también en qué condiciones se convoca. Y allí es en donde se observan la mayoría de las inquietudes.

Una inquietud importante de las que ha aparecido es ¿esas Bases Comiciales o Reglas de convocatoria deben ser votadas con este CNE tramposo? Se desprende de la interpretación del Dr. Haro que el Pueblo Soberano al convocar, suscribe con su firma no solo su voluntad de convocar sino de establecer las Bases o reglas que habrán de conducir al proceso: “…lo primero que se tiene que preguntar es si está de acuerdo el ciudadano en convocar una Asamblea Constituyente, un Poder Constituyente, al margen de la Constitución de 1999 y con base en unos parámetros, unas Bases Comiciales establecidas por los propios ciudadanos, número uno, y número dos, en ese caso si estaría de acuerdo en abrir un proceso electoral organizado por los ciudadanos para establecer quiénes van a ser los representantes en esa Asamblea Constituyente de Calle…” (José Vicente Haro, min 6:10 del video). Esto fue LO MISMO que se hizo en 1999, con la diferencia que ahora no necesitamos una sentencia del máximo tribunal sino que está en la mismita Constitución de 1999, en el Articulo 347.

Esto último respondería a aquellos preocupados por el CNE y las firmas. Si está organizado por los mismos ciudadanos las firmas no estarían en manos del régimen a través de sus Poderes Constituidos sino de la organización que se den ellos a fin de resguardarlas y hacerlas valer ante todo el mundo. De allí la importancia de las Bases Comiciales. El Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente está proponiendo unas Bases Comiciales (ver la Segunda Parte del libro que pueden descargar del sitio del Proyecto País en http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/) y las somete a la consideración de los ciudadanos para su discusión. Esas Bases se encuentran en constante renovación hasta que se de el proceso.

Pero lo más importante de todo aquí es el PARA QUE necesitamos pasar por todo este proceso. El Proyecto País Venezuela plantea un cambio del actual modelo de la estructura del Estado, regionalizando el PODER que tiene más de 200 años en manos de un Estado centralizado; y sustituirlo por un modelo de Estado Federal Descentralizado y Parlamentario, entregándole la administración de los recursos de la nación al país; y estableciendo un Pacto Federal donde los Estados definan su propio modelo de desarrollo y lo hagan realidad con sus Parlamentos y Constituciones Estadales.

Si cada Estado y Municipio contara, no con la miseria de un Situado Constitucional, sino con los recursos que ellos mismos generan, adicionalmente a los que les correspondería como parte de una verdadera federación, el desarrollo finalmente estará en manos de los ciudadanos en sus propios Estados, Municipios y Parroquias. Los recursos de todos no estarían en las manos de un gobierno que centraliza más del 80% de los ingresos sino de todas las Entidades Federales, haciendo por principio y construcción imposible el atraco descomunal del que hemos sido víctimas por todos los gobiernos. Esa es, entre otras, una de las razones por las cuales el régimen y su oposición no quieren cambios: el botín petrolero. Cualquiera que venga querrá manejarlo y montar su propio tinglado de influencia y enriquecimiento. Sucedió antes, está sucediendo ahora y seguirá sucediendo en el futuro si lo permitimos.

Un sistema de controles federal, aunado a un Parlamento a dos Cámaras, con capacidad de control del Presidente y del gobierno, cerraría la arquitectura propuesta de una vivienda moderna en donde cabríamos todos de una manera civilizada y reconciliada. Para realizar todo eso necesitamos hacer esa Constituyente y cambiar la Constitución. Y si el Quijote en nuestra circunstancia se hubiera encontrado con esos perros que le atribuye la leyenda, tal vez le hubiera dicho con sobrada razón: “Sancho, aunque los perros ladren no dejaremos de cabalgar. La gesta es dura pero la causa es noble…”.

Caracas, 10 de Julio de 2014

Twitter:@laguana

martes, 1 de julio de 2014

El Poder Constituyente: ¿cambiamos al país o cambiamos al gobierno?


Por Luis Manuel Aguana

Intervención en la Cátedra Pío Tamayo de la UCV el 30-06-2014

Una vez más mi agradecimiento a la Cátedra Pio Tamayo y al Prof. Agustin Blanco Muñoz por la gentileza de convocarme a debatir estos temas de importancia para el país.

El titulo del Foro de hoy “¿Cual es la salida a la situación actual?” a mi parecer no es la pregunta correcta. Las preguntas correctas son las que llevan a las respuestas correctas. La salida a la situación actual debería ser la consecuencia de una serie de acciones que debimos iniciar los venezolanos desde hace muchísimo tiempo y que han producido metástasis en el cuerpo social y político de nuestro país, como bien lo ilustra la caricatura de Weil estampada en la convocatoria a esta conversación.

Yo ensayaría las siguientes preguntas “¿Tenemos los venezolanos el adecuado sistema de organización política e institucional, capaz de enfrentar las complejidades del mundo moderno, y a la vez producir desarrollo y bienestar?”. O mejor esta otra “¿A estas alturas de nuestro devenir histórico es posible pensar que un sistema centralizado de toma de decisiones basado en la figura de un líder único, llámese, Chávez, Capriles, María Corina, Leopoldo Lopez o cualquiera, puede resolverle a los venezolanos todos sus problemas, esta vez con mucho menos dinero del que tuvimos en el pasado, con una complejidad administrativa multiplicada de manera exponencial?”…

Decía en una nota que publiqué hace poco que si, por ejemplo, hay un sistema que le da la responsabilidad a un portero para que administre la agenda de reuniones de un Ministro, este solo terminará atendiendo a quienes el portero desee. Incluso invariablemente llegará al extremo de cobrar por ver al Ministro. Entonces, no es el portero quien tendrá la culpa que el Ministro no vea a quien deba o sea ineficiente en su gestión sino a quien se le ocurrió la tremenda idea de un sistema donde el portero administra la agenda de reuniones de un Ministro.

Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en Venezuela. Todo el sistema de relaciones de poder está obsoleto, dañado y muy corrompido, y no es capaz de satisfacer las necesidades del país, independientemente de quien lo conduzca. Y esto no es desde ahora sino desde hace muchos años. Y este sistema empezó a hacer aguas desde que los venezolanos no entendieron las señales de que estaba necesitando a gritos un ajuste y se ignoró deliberadamente o por negligencia criminal.

Una señal significativa fue el Caracazo. Al utilizar las elecciones de Gobernadores y Alcaldes de 1989 como válvula de escape a la presión de la población, se le vendió a la gente la ilusión de “control político” del país. Nunca se soltaron los recursos y siempre quedo a la discrecionalidad del Ejecutivo el desarrollo regional y nacional. La corrupción hizo el resto cuando los ingresos subieron. Teníamos Gobernadores y Alcaldes electos pero sin poder resolver los más mínimos problemas de sus comunidades.

Surge entonces una nueva excusa: “no me bajan los recursos”. Un ejemplo: en el 2014 del total del Presupuesto Nacional de BsF. 552.632,6 Millones solo corresponde al Situado Estadal y Municipal BsF. 88.024,00, esto es el 15,92% de los ingresos totales del país.  Óigase bien, lo que ADMINISTRAN realmente los gobernadores y Alcaldes para resolver los problemas de la gente es solo el 15,92% de lo que ingresa al país, y eso cuando se los entregan. El restante 84,08% queda a la discrecionalidad de una persona, el  Presidente de la Republica. El Presidente decide si le entrega o no los recursos a los Estados en obras o servicios. Todo esto sin contar con los reales que le han sustraído a PDVSA y administra directamente el Presidente enviándoselo a otros países y a las Misiones del gobierno sin ningún control. Ni siquiera en la empresa familiar más modesta ocurre nada semejante. Ningún país puede funcionar así.

Y esto es solo una pequeña parte del problema. Existen otros igual de grandes como los de la administración de la justicia. ¿Sabían ustedes que los Pranes de la Penitenciaría General de Venezuela en San Juan de los Morros asignan los CUPOS de la Universidad Experimental Romulo Gallegos? Las madres van a entrevistarse a la cárcel con los Pranes para negociar cupos para sus hijos en la Universidad. La perversión en su nivel más extremo. Esa cárcel no depende del Estado Guárico de ninguna manera pero afecta la vida de esa gente. Si la justicia no está donde pasan las cosas, no está en ningún lado. Tenemos que cambiar eso.

Entonces, si los venezolanos creemos que porque se vaya este régimen y venga “la democracia” nuestras condiciones de vida cambiaran significativamente, manteniendo este sistema de hacer las cosas, nos estamos engañando de una manera ingenua, por decir lo menos. En poco tiempo volveríamos al caos de 1998. El problema a debatir entonces es cual sistema debemos diseñar y construir para que pueda existir una Venezuela viable y de futuro.

El planteamiento del Proyecto País Venezuela Reconciliada va mucho más allá que descentralizar funciones. Va en el sentido de empoderar, vía la construcción de un verdadero Pacto Federal, a las regiones diseñando un nuevo sistema de relaciones de poder donde cada región y sus habitantes decidan su futuro de acuerdo a sus potencialidades, haciendo valer sus Constituciones Estadales para poder sostener las responsabilidades que involucran la administración real de los recursos que les corresponden.

Explicamos en 12 Ejes del Desarrollo cual podría ser esa Venezuela del futuro que hay que construir. Es obvio que una nueva estructura de poder regional y federal, con un Senado, un Poder Parlamentario fuerte, un Presidente y un Vice Presidente Electos con doble vuelta, y una distribución regional y federal del ingreso nacional, no se corresponde con la estructura constitucional que existe en la actualidad. Y es por eso que la vía debe ser constitucional al convocar a una Asamblea Nacional Constituyente.

Ahora bien, explicado lo anterior, que las razones que nos mueven a un cambio constitucional no son ni pueden ser “salir de Maduro y el resto de los Poderes Públicos” ¿cómo llegamos a eso? Primero que nada, explicándole al país lo que deseamos hacer, como lo estamos haciendo ahora. La respuesta de las regiones que hemos visitado ha sido inusitadamente abrumadora: ¡¡¡¿¿¿Qué hay que hacer y donde hay que firmar???!!!

Pero las respuestas no son simples. Hay que explicar también que el cambio hacia un nuevo país y una nueva manera de hacer las cosas se fundamenta en dos principios consagrados en la Constitución: El Art. 5: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo…”, y el Art. 347: "El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar al Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución". Esto último es una bomba atómica para cualquier régimen.

El Artículo 347 es hijo de la sentencia de la antigua Corte Suprema de Justicia que le dio a Chávez el poder de convocar una Asamblea Nacional Constituyente sin estar contemplado en la Constitución de 1961. La regla de los constitucionalistas funciona aquí como funcionó en 1999: “El Poder Constituyente de hoy no puede condicionar el Poder Constituyente del mañana”. O dicho de otra manera el Poder Constituyente de 1999, no puede atar el Poder Constituyente que podamos invocar hoy. Hoy podemos invocar al Poder Constituyente para hacer una nueva Constitución como se hizo en 1999, pasando por encima de la realizada por Chávez y sus Constituyentes electos por unas reglas tramposas, pero ahora sin la necesidad de una decisión de ninguna Corte porque ahora está establecido en la Constitución. Lo que es bueno para el pavo, también es bueno para los pollos.

Si el Pueblo es el depositario del Poder Constituyente Originario, no puede en ningún caso el Poder Constituido definir las reglas para su convocatoria ni su elección, así sea convocada incluso por el propio Presidente de la República, en cuyo caso deberá someter a la consideración del soberano las reglas con las cuales ellos plantean su convocatoria. Y aun así, es discutible el contenido de esas reglas ya que el proceso es constitucionalmente inédito, pudiendo nosotros también plantear las nuestras, contadas de manera transparente y auténtica.

En este sentido, planteamos una convocatoria de al menos un 15% del Registro Electoral acompañada con las reglas o Bases Comiciales donde los propietarios o dueños de la soberanía ordenan la manera en cómo se conducirá ese proceso, incluyendo la instauración de un Tribunal Electoral que establezca, por ejemplo, una auditoría independiente del Registro Electoral, escrutinios manuales de todos los sufragios constituyentes, en estricto apego y respeto a la Representación Proporcional de las Minorías, con la especificación técnica de cuantos Constituyentes serían electos y en qué regiones del país, así como las normas de funcionamiento de esa Asamblea, y toda normativa que nos garantice la transparencia del  proceso. En otras palabras Elecciones Auténticas de esos Constituyentes.

Obviamente eso no será fácil. El régimen se negará a eso como ya lo han manifestado, así como ya lo han hecho también representantes de la oposición oficial. Este planteamiento es la sentencia de muerte de ambos y el renacimiento del país en manos de sus actores naturales, los ciudadanos. La diferencia aquí estriba en una sola cosa: la lucha tendría un sentido y un propósito para todo el mundo. El pueblo soberano depositario del Poder Constituyente Originario quiere establecer unas reglas transparentes e imparciales para contarse y dirimir sus diferencias en paz y no se lo está permitiendo el Poder Constituido que desea quedarse en el poder para instaurar una dictadura comunista. ¿Quién en el mundo nos puede negar eso? Entonces hay que pelear esa Constituyente en las calles con un propósito. Esa es la definición, a mi juicio, de la llamada Constituyente de Calle de esta Cátedra.

Entonces no saldríamos pacíficamente a las calles buscando “sacar a Maduro” o a cualquier títere que pongan los cubanos, ni a pedir su renuncia, sino buscando un mejor país y un mejor sistema de gobierno para los venezolanos, de una manera soberana, sin injerencias ideológicas foráneas de ninguna naturaleza, basados en el sueño del país que deseamos y su forma de gobierno. Los venezolanos no nos merecemos menos que eso.

Caracas, 30 de Junio de 2014

Twitter:@laguana