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miércoles, 18 de junio de 2014

Sabores constituyentes


Por Luis Manuel Aguana

Son interesantes las reacciones del común de las personas en relación a la propuesta de realizar una Constituyente. Todas invariablemente se refieren a la Constituyente de 1999 y el mal sabor que dejó en el país, relacionándola con la propuesta electoral de 1998 del difunto presidente y que nos llevó a cambiar la Constitución de 1961. No hay nada más difícil que intentar venderle un bejuco a quien lo ha picado una culebra…

Pero para eso es la democracia, para convencer. Y tengo la impresión-por no decir la certeza- que quienes deben ser convencidos, no conocen el fondo de lo que se está proponiendo, entre otras cosas porque aquellos que adversan la propuesta montan sobre ella precisamente las amenazas que dieron como resultado este desastre que se llama Socialismo del Siglo XXI, sin explicar cómo se dio ese desastre.

Hemos insistido que la única salida que tenemos los ciudadanos es echar mano de la Constitución y hacer pleno uso de ella para combatir el Plan de la Patria comunista, que está avanzando sin pausa. Que nuestra salida es constitucional. Sin embargo, aun habiendo explicado que eso es así, muchos lo que han entendido es que debemos usar la Constitución para “salir del gobierno” cuando el fondo del problema es salir del sistema que nos ha llevado a este gobierno, que es otra cosa muy diferente. Parece un juego de palabras pero no lo es.

Han surgido entonces diversas maneras de entender el para qué hacer una Constituyente, por lo que he indicado que cada cual tiene una versión distinta de esa constituyente, es decir “sabores constituyentes” diferentes, al plantearse varias maneras de enfocar este problema por la vía constitucional. Y esto viene desde el año pasado cuando un grupo de venezolanos encabezados por Leopoldo Lopez y María Corina Machado asomaron por primera vez la posibilidad de realizar una Constituyente para “salir” del régimen.

Esta manera de enfocar el problema es válida también. En la Constitución existen tres maneras de abordar la salida del Presidente: la renuncia del Presidente de la Republica (Art. 233), el Referéndum Revocatorio del Presidente (Art. 72) y la Convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (Art. 348). Las dos primeras van dirigidas a la figura del funcionario que ejerce la Primera Magistratura, y la tercera va mucho más allá, al cambio de todos los Poderes del Estado, incluido el Presidente, además de abordar el cambio de la Constitución.

Como se verá, la diferencia entre las dos primeras figuras constitucionales con la tercera es abismal, así como toda la discusión procedimental para llegar a ellas. Sin embargo, visto así, si lo que deseamos es que el Presidente de la República se vaya, con apelar a las primeras dos figuras bastaría. Pero como sabemos, cualquier muñeco de ventrílocuo puede ejercer la Primera Magistratura de Venezuela en las circunstancias actuales de un país invadido por un país comunista, con lo cual no hace mucho sentido sacarlo usando esas figuras porque dadas las ventajas electorales del régimen, inmediatamente tendríamos otro con renovadas energías

Entonces el problema no es de si el Presidente debe irse. Lo que está planteado es que el sistema completo debe irse. Es decir el rescate de la soberanía y el Estado de Derecho por parte de los ciudadanos. La discusión del uso de la Constitución para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente pasa por esa consecuencia, el rescate de la soberanía, además de la destitución de todos los Poderes Públicos y la entrada en vigencia de un período de transición. Pero no es la única, hay más.

El planteamiento de una Asamblea Nacional Constituyente tiene como objetivo hacer una nueva Constitución, un nuevo Pacto entre los venezolanos. Y eso no se puede imponer de una parte del país a otra y menos en medio de un país polarizado como este. La Asamblea Nacional Constituyente debe ser un vehículo de reencuentro y reconciliación entre los venezolanos para discutir entre todos el país en el que deseamos vivir, reconstruyéndolo sin injerencias extranjeras ni ideológicas de ninguna naturaleza.

Es por eso que el “sabor” que estamos proponiendo para esa Constituyente desde el Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente (ver  http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/) difiere en su origen, estructura, concepto y esencia al planteado públicamente de usar esa figura establecida en la Constitución de 1999 para “sacar” al Presidente de la Republica. Ese es otro “sabor” muy diferente y hasta amargo. Es por eso que lo primero que me toca explicar cuando alguien me indica que una constituyente es una “locura o chifladura” que fue lo último que leí, es que lo que debemos hacer de entrada es discutir el país en el que deseamos vivir para luego ver si el modelo en el que concluyamos se ajusta al que tenemos expresado en la Constitución de 1999. Y hasta ahora en ninguna oportunidad me he encontrado que se ajuste.

El Manifiesto publicado el domingo 15 de Junio en los dos principales diarios del país (ver  http://www.ventevenezuela.org/manifiesto-si-hay-una-salida-a-la-crisis/) expresa una ruta para “reemplazar al régimen lo antes posible por las vías constitucionales”. Pero debemos dar la discusión en relación al como se hace eso. Acompañé con mi firma el Manifiesto porque convoca a los factores que no hemos comulgado en el cómo se ha enfrentado hasta ahora desde la oposición el problema del país, en un gran Congreso opositor que una a todo el mundo para discutir eso. Lo peor que podemos hacer es que el país avance hacia su destrucción ante los ojos de todos, sin siquiera ponernos de acuerdo, aquellos que deseamos detener esa destrucción.

Estamos dispuestos, al menos este escribidor, a debatir si existe o no una mejor proposición al “sabor constituyente” que hemos planteado, pero de una manera honesta, sin agendas ocultas ni personalismos. Esgrimir el lugar común “tenemos que ser gobierno primero porque así es que se han hecho siempre las Constituciones en Venezuela” es insostenible en las actuales circunstancias porque se fundamenta en una situación política y militar que dista mucho de ser la de 1958-incluso la del 2002-, sin entrar en el detalle que nos encontramos invadidos por otro país.

Concretar ese Manifiesto puede ser una buena oportunidad para descubrir si lo que se desea es impulsar el proyecto político de alguien o si vamos a tomar en serio por primera vez, después de muchos años de diferencias opositoras, el buscarle soluciones al problema de supervivencia de la democracia en Venezuela.

 Caracas, 18 de Junio de 2014

Twitter:@laguana

lunes, 12 de mayo de 2014

Constituyente de Calle


Por Luis Manuel Aguana

En agosto del año pasado le pedía a los distinguidos juristas que nos decían machaconamente que una Constituyente solicitada en los términos estrictamente constitucionales debía NECESARIAMENTE morir con este CNE y todos los poderes constituidos penetrados por cubanos, que me dijeran que era lo que si se podía hacer para poder salir pacíficamente de esta situación de destrucción institucional a la que nos han sometido, con entrega a traición de nuestra soberanía (ver Constituyente desde el Gobierno http://ticsddhh.blogspot.com/2013/08/constituyente-desde-el-gobierno.html).

Y ese es en realidad el fondo el problema. Si planteamos la convocatoria en estricto cumplimento de los Artículos 347, 348 y 349, de acuerdo a los juristas debemos llevarles las firmas a estos malandros electorales del CNE para que “ellos” nos digan si estas son buenas y no “planas” o peor aún, que desconozcan de lleno la soberanía popular, haciéndonos pasar por el calvario del Firmazo y Reafirmazo del 2003-2004. Y aun aceptando nuestras firmas y corriendo los riesgos de una nueva Lista de Tascón, pasar por las maquinitas SmartMatic de Jorge Rodríguez y Tibisay Lucena, esperando ingenuamente un conteo justo de votos Constituyentes. Así de verdad que terminamos de ponerle la ultima pala de tierra a la fosa donde enterraremos a la democracia venezolana.

Cada vez que me he sentado con algún abogado o profesional del derecho de cualquier nivel, buscando las salidas a esto me topaba con la misma pared, deseando oírles opinar-como lo indique en mi anterior nota y solo para variar-, como se podía deshacer el entuerto que sus colegas de la antigua Corte Suprema de Justicia crearon en 1999, que nos hiciera salir de esta situación sin matarnos entre nosotros.

Desde la Cátedra Pío Tamayo de la UCV salió por primera vez el término “Constituyente de Calle” sin CNE, habida cuenta que la mayoría los venezolanos no confiamos en esa institución entregada a los jerarcas de la Universidad de Ciencias Informáticas de la Habana. Los venezolanos no podemos aceptar que nuestros votos sean contados por un gobierno extranjero invasor que intenta perpetuar a sus agentes en funciones de gobierno y menos aun que decidan nuestro destino Constitucional.

Muchas horas se han debatido en la Cátedra Pío Tamayo alrededor de este tema y siempre se termina con la misma interpretación: el pueblo en la calle determinara el destino de Venezuela y de allí el término “Constituyente de Calle”. Un Movimiento de Movimientos capaz de movilizar a la gente y que requiere de una organicidad para su ejecución. En el fondo es el pueblo venezolano decidiendo su destino donde realmente se hace sentir: en las calles.

El Proyecto País Venezuela vía Constituyente (ver Proyecto País Venezuela vía Constituyente
https://drive.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDR29KUFBDQ0JPa2c/edit?usp=sharing) a su vez tiene su propia interpretación, que explica en detalle un principio fundamental: el Poder Originario está en supremacía de los Poderes Constituidos, cuyos órganos están obligados constitucionalmente a acatar la voluntad del pueblo, dando cabal cumplimiento a una convocatoria de acuerdo a los términos que ese mismo pueblo defina en unas Bases Comiciales presentadas, en conjunto con las manifestaciones de su voluntad.

Sin embargo, este planteamiento tiene, de acuerdo a los juristas, una dificultad: cualquier solicitud hecha con la normativa constitucional vigente debe seguir sus reglas y no podemos alegar, de acuerdo a esto, salirnos de ella por más Poder Originario que esgrimamos en su convocatoria. En otras palabras no podemos alegar instituciones supra constitucionales, o formas que no existen en la constitución, para hacer que el CNE se subrogue a la voluntad popular. Vuelta al comienzo…

Pero al parecer si existen salidas desde el fondo mismo del Derecho Constitucional y van saliendo de la mano de los propios juristas. ¡Por fin! Lo que había estado solicitando desde hace meses se empieza a descubrir. De acuerdo al criterio del Dr. Jose Vicente Haro, Presidente de la Asociación Venezolana de Derecho Constitucional, en entrevista en Toque de Queda en EUTv con Mingo (ver Constituyente de Calle http://eutv.net/toque-de-queda/jose_vicente_haro_0702s1,  http://eutv.net/toque-de-queda/jose_vicente_haro_0702s2, http://eutv.net/toque-de-queda/jose_vicente_haro_0702s3)  el Poder Constituyente de hoy no puede condicionar el Poder Constituyente del mañana. O dicho de otra manera el Poder Constituyente de 1999, no puede atar el Poder Constituyente de hoy.

De acuerdo a la interpretación constitucional del Dr. Haro, los requisitos de la Constitución de 1999 no tienen porque cumplirse si hacemos una Constituyente de Calle, porque al final tenemos dos opciones (cosa nueva en esta discusión): O hacemos una Constituyente con base a los procedimientos establecidos en la Constitución de 1999 y pasamos obligatoriamente por todos los caminos establecidos en ella (CNE, TSJ y demás Poderes invadidos) o hacemos una Constituyente sin seguir ese camino, tal y cual se la dieron hace más de 200 años el pueblo francés y el pueblo norteamericano cuando fundaron a sus respectivas naciones. Esto es, convocando el pueblo a la calle a deliberar y reconstruirse, preguntándole por ejemplo, si el modelo de desarrollo que quiere es el de los hermanos Castro. En otras palabras, una “Constituyente de Calle”. No estábamos tan pelados en la Cátedra Pío Tamayo.

Este planteamiento es por decir lo menos, sumamente revolucionario para un país en el Siglo XXI, pero que se ajusta perfectamente a los conceptos más profundos y clásicos del constitucionalismo histórico. Algunos podrán estar o no de acuerdo con el planteamiento pero nadie puede dudar que sería una salida muy posible al hueco en donde nos encontramos, ajustando adecuadamente una opinión jurídica al problema: Reunir al pueblo en la calle constituido en Asamblea y consultarle si quiere o no un modelo comunista para su desarrollo, y ante la mayoritaria negativa que bien conocemos, establecer una Constitución ajustada a la Democracia y al Estado de Derecho, refundando a la Nación con un nuevo modelo de país. El cómo se haga eso es un asunto de organización y de procedimiento. Nadie puede obligar a un pueblo a seguir una senda que no quiere o a condenarlo a una pobreza segura solo porque una minoría ideologizada así lo ha decretado. No al Bravo Pueblo de Venezuela…

Caracas, 8 de Febrero de 2014

Twitter:@laguana

Advertencia Constituyente


Por Luis Manuel Aguana

He sido partidario del Proyecto País Venezuela vía Constituyente desde que lo escuchara por primera vez de boca de los principales voceros del Movimiento Independiente Democrático del Táchira, MID Táchira. He venido discutiendo en este blog que los Ejes que se presentan en el mencionado Proyecto son los principales asuntos que deben ser abordados para la reconstrucción del país, y que por sobre todo son UN BORRADOR que se presenta a la consideración para que abordemos una profunda discusión acerca de las salidas de esta grave crisis a la que nos ha llevado el régimen. Que efectivamente si existen modelos alternativos que presentarle al país frente al bodrio comunista del heredero Ilegitimo.

Discutir al país primero ha sido el norte. La Constituyente no es más que la herramienta, el mecanismo, la manera, la vía en que ese país que salga de allí se pueda hacer realidad porque hay que romper el corsé centralista que nos ha impuesto por más de 200 años un modelo constitucional que se ha agotado. Que el desarrollo debe partir de las Regiones hacia Caracas, NO AL REVES. Por eso es que lo llamamos La Rebelión de las Regiones. Para eso se debe voltear la manera de gobernar a Venezuela.

Sin embargo, como suele pasar, se confundió la gimnasia con la magnesia. Se confundió el qué con el cómo. “¿Cómo van a hacer una Constituyente, si hemos tenido 27 Constituciones que no han resuelto nada?” o unas más prácticas: “¿Constituyente con este CNE?”, y una última “¿Cómo van a recoger el llamado cuando el régimen la convoque con sus propias reglas?”.

Todas las preguntas orientadas al cómo, no al qué. Nadie pregunta por qué tenemos la idea de desarrollar al país de otro modo. Nadie pregunta porque pensamos que el poder deba ser descentralizado de verdad, entregando las finanzas y los reales del país a sus dueños naturales y que la renta no la maneje el Presidente de la Republica como un Rey. Nadie pregunta porque pensamos que deba existir un Parlamento con verdaderos controles constitucionales y Tribunal Supremo con una Sala Constitucional que obligue a un control real del Gobierno para respetar la Constitución.

Por supuesto que para hacer una Constituyente hay que convocar al Soberano y prever cómo se contaran esos votos. Por supuesto que también existe el peligro que el régimen, después que nosotros alborotamos el avispero, la convoque él primero pero usando sus propias reglas para pervertir lo que hemos planteado, acelerando de ese modo la instauración de un régimen comunista en Venezuela.

Cuando muchas veces me han escrito preguntando acerca de cómo vamos a sortear el CNE o el ministerio de elecciones del régimen, los remito a mi nota de agosto del pasado año, El abc Constituyente (ver http://ticsddhh.blogspot.com/2013/08/el-abc-constituyente.html). Allí les indico a quienes tienen esa duda lo siguiente: Atendiendo la lógica anterior NO SE DEBE NI SE PUEDE convocar a una ANC o aceptar la convocatoria del depositario de la soberanía SI ANTES NO SE LE PRESENTA AL PAIS lo que he llamado el abc Constituyente. Los invito de nuevo a leer la nota.

Subrayo especialmente el no se debe ni se puede precisamente porque ANTES de hacerlo debemos trabajar en varias cosas para luego pensar en recoger la primera firma. Eso lo he discutido en reiteradas oportunidades con las personalidades que han propuesto el camino Constituyente porque de allí es que deviene la respuesta a aquellos que insisten que estamos convocando al Soberano sin pensar que el gobierno puede hacerlo también. NO LO HEMOS HECHO TODAVIA PORQUE ESOS REQUISITOS NO ESTAN DEBIDAMENTE CUBIERTOS.

El primero de esos requisitos- y que llamo la a) del abc-, son las Bases Comiciales. El MID Táchira ha propuesto unas Bases Comiciales que constituyen un BORRADOR que debe y tiene que ser discutido. La proporción de Constituyentes en todo el país para la elección debe ser producto de un análisis técnico derivado de especialistas como ESDATA quienes conocen a profundidad los números electorales del país. Su participación allí es determinante para conectar cuantos constituyentes deben existir y donde. De la misma manera ellos pueden contribuir a proponer el mecanismo para contar esos votos. Y esa última parte es esencial.

¿Y por qué? Porque en esa solicitud que se le hace al Soberano para que entregue su firma, se le debe proponer una manera acerca de cómo deberá ser contada su manifestación, ordenándole al Poder Electoral constituido la aplicación de los principios de transparencia establecidos en los Tratados Internacionales de Derechos Humanos.  Nuestra propuesta de siempre ha sido aplicar los principios de Elecciones Auténticas a esa elección de Constituyentes, siguiendo la norma básica: contar el 100% los votos a través de un escrutinio manual, con estricto respeto a la Representación Proporcional de las Minorías. Esa debe ser la orden del Soberano a los poderes constituidos, Poder Electoral-CNE y Poder Ejecutivo.

Tanto la propuesta de Constituyentes por circunscripción como la manera en que deben ser contados los votos son piezas de la construcción básica pero no la única. Allí debe venir INCLUIDA una Propuesta de Proyecto de Reforma Parcial de la Constitución, indicando los alcances y límites de lo que se puede y no se puede cambiar de la Constitución vigente por parte de una Asamblea Nacional Constituyente, en concordancia con el Proyecto País que estamos proponiendo.

Estos requisitos reunidos todos en una Propuesta escrita para la convocatoria a una ANC es de lo que se tiene que disponer para presentarle al país y sobre lo cual solicitaríamos las firmas necesarias, de acuerdo a la Constitución (Art. 347, 348, 349). Eso es lo que nos diferencia de una posible convocatoria Constituyente por la vía ejecutiva hecha por el Ilegitimo en Consejo de Ministros. Ir a un proceso Constituyente con una Bases Comiciales decididas por el régimen, con unos votos contados por este CNE castro comunista, sin condiciones mínimas de participación, le pondría la lápida definitiva al sistema democrático venezolano, y con nosotros sirviéndoles la mesa.

Luego de tanta discusión vamos tarde en la elaboración de esos requisitos para la presentación del primer borrador de trabajo que debe presentársele al país. Sin esto, que sería nuestra real y concreta propuesta a los venezolanos para un apoyo a esta iniciativa que tiene soporte constitucional, el gobierno nos convoca mañana a una Constituyente sin que nosotros tengamos nada que contraponerle. Es inaceptable la convocatoria a una Constituyente si no se le dice al Soberano el qué se va a cambiar de la Constitución, el cómo y el porqué, ya sea que la propongamos nosotros con unas firmas o el Ilegítimo, en un igualmente ilegitimo Consejo de Ministros.

Caracas, 19 de Enero de 2014

Twitter:@laguana

Constituyente con cubanos


Por Luis Manuel Aguana

Ya había comentado en el blog lo difícil que ha sido explicar la iniciativa Constituyente basada fundamentalmente en un Proyecto País y su forma de ponerla en práctica. Primero fueron los que indicaron la ciertamente compleja situación con el CNE y la destrucción de toda la institucionalidad por parte de este órgano del Poder Constituido para llevar a cabo una elección de constituyentes con la debida transparencia. Ese punto fue explicado en una nota pasada (El abc Constituyente en http://ticsddhh.blogspot.com/2013/08/el-abc-constituyente.html). Ahora nos encontramos con opiniones que descartan la vía constituyente, ya no porque el CNE nos robe los votos sino porque consideran que el país está invadido y sometido al control del régimen cubano.

No descartamos ese hecho. Ciertamente el gobierno de Chávez y ahora mucho más el de Maduro funciona como un títere del régimen cubano, así como lo fue el gobierno de Salvador Allende, del cual se conmemoran 40 años de su derrocamiento. El aprendizaje de ese golpe en Chile en 1973 hizo que precisamente Chávez se dedicara a desmontar, a instancias de Fidel y Raul Castro, nuestra Fuerza Armada Nacional y someterla a los designios del G2 cubano y sus militares. Tal vez este sea el delito de mayor envergadura cometido en contra de nuestro país por este gobierno: Traición a la Patria.

Cualquier cosa que nos propongamos hacer tiene que tener esta variable bien presente para su correspondiente análisis. Sin embargo, sería ingenuo entrar a explicar cuál podría ser una detallada estrategia para desarrollar ese tema habida cuenta que no estamos tratando con un adversario en democracia sino con un régimen penetrado por una dictadura comunista, que son dos cosas muy diferentes.

Quizá fue esa la razón por la cual deliberadamente había soslayado el tema cubano porque creí- pienso ahora que erróneamente-, que la soberanía estaba implícita en la explicación del planteamiento del Proyecto País Venezuela (ver Proyecto País Venezuela – Reconstrucción y Reconciliación Nacional - MID Táchira/AVERU en https://docs.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDUmhEbXFZMGR0bEU/edit?usp=sharing) con lo cual hay que profundizarla, porque en efecto si está y veamos por qué:

El fondo del planteamiento de hacer una reingeniería al Estado pasa porque todos los venezolanos, el Poder Originario, se convoquen para reconstruir al país. No solo son los cubanos, son los chinos, los iraníes, los rusos, los bielorusos, los libios de Gaddafi y todo aquel a quien esta “revolución” trajo para cambiar nuestra forma de ser como país, una variable a considerar. Y no es una variable sencilla, puede modificar toda la ecuación.

Convocarle al Constituyente a un gobierno democrático es diferente que convocárselo a uno autoritario y dictatorial. Y se lo podemos convocar por la vía de la iniciativa popular hasta que el régimen decida cerrarnos todas las vías y declararse abiertamente una dictadura. Es por eso necesaria una definición clara en los mensajes de nuestra dirigencia política. Cuando vemos al principal líder opositor declarar en el programa de Jaime Bayly que “el gobierno de Chávez no era una dictadura” y luego decirle a Maria Elvira Salazar en otra entrevista que “saldremos de este gobierno con votos”, nuestra esperanza de salir de este régimen pacíficamente se aleja de una manera acelerada.

Convocar al depositario de la soberanía de acuerdo a la Constitución, el llamado Poder Originario, en una mayoría indiscutible, reflejado en firmas recogidas para exigir abiertamente la discusión y ejecución de un Proyecto País dado a conocer a todos los venezolanos, es la manera más contundente de demostrarle al mundo que Venezuela desea una salida pacífica a este conflicto de modelos que nos tiene enfrentados, no con el llamado pueblo “chavista” sino con la costra dirigente del régimen que insiste en importar un sistema que ya el pueblo de Venezuela rechazó en el pasado y que en el presente se ha demostrado como atrasado y generador de pobreza.

Es posible que los cubanos, los chinos y toda la fauna indicada, puedan ayudar al régimen a evitar que los venezolanos nos expresemos. Pero lo que no podrán hacer es evitar que discutamos el país que queremos. Y si tratan de impedírnoslo entonces que se terminen de quitar lo que les queda de máscara democrática y terminen de quemar lo que queda de Constitución. Que se entienda de una vez que somos nosotros EL SOBERANO los que no queremos ser “socialistas” ni “comunistas” a la cubana ni a la china, respectivamente. Eso solo lo podemos expresar convocándonos TODOS y la vía está claramente establecida en los Artículos 347, 348 y 349 constitucionales.

Cuando veo argumentos que insisten en que las leyes, la institucionalidad y todo lo demás están acabados y es un error convocarnos porque “ellos nos ganarían” me pregunto ¿y es que dudamos que somos mayoría los que creemos que Venezuela no desea ser comunista?  Si como Poder Originario me constituyo para convocar al depositario de la soberanía en un número contundente y me aseguro que esa convocatoria incluya reglas para garantizar una Elección Auténtica de Constituyentes, ¿alguno de ustedes duda que salgamos adelante? Si alguien lo duda mejor nos vamos todos y que el ultimo apague la luz, o como me dijeron en estos días ¿cuál luz?

Si escribo esto es porque no dudo que salgamos adelante y porque estoy igualmente seguro que en una elección de Constituyentes en Elecciones Autenticas la democracia arrasa. Y porque también pongo en duda que las Fuerzas Armadas nos dejen solos. Es por eso que el régimen está muy preocupado. No están seguros si destruyeron todo lo que había que destruir de esa institución para ponerla al servicio del comunismo de los Hermanos Castro. Eso no los deja dormir.

Así pues que no convocar a una Constituyente porque tenemos un régimen y unas instituciones controladas por cubanos es olvidarse que somos mayoría en este país, no solo la oposición, sino los que no comulgan con un régimen castro-comunista. La Constituyente es solo una herramienta muy poderosa y constitucional de hacer valer  esa mayoría y de hacer valer la razón de la mayoría frente al totalitarismo y la dictadura. Es por eso que las definiciones son muy importantes. Y cuando un pueblo trata de hacer valer la democracia y se le impide, se mueven los resortes institucionales profundamente arraigados en aquellos a quienes les toca defenderla, no quedándoles otra alternativa que protegerla.

Caracas, 12 de Septiembre de 2013

Twitter:@laguana